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TribunaJosé F. Martín Cinto

Católicos y vida pública

Aquí y ahora, creo que ha llegado el momento de empezar en todas las esferas donde podamos tener cierta implantación y que sin duda son una enormidad, si muchas personas que son en estos momentos católicos dormidos despiertan de su letargo y empiezan a dar testimonio, defendiendo los valores fundamentales

Llevo un tiempo meditando el escribir un artículo relacionando la situación actual de los católicos cuando deciden participar en la vida pública a través de partidos políticos y siendo representantes de todos los españoles en el Congreso de los Diputados de España.

La mentalidad actual, que se considera muy moderna, concibe al hombre como dueño absoluto del mundo, lo que contagia de manera negativa nuestro modo de ver la realidad. Esto nos lleva a considerar al hombre en el centro del Universo, extendiéndose la creencia a que sus necesidades y valores son la medida principal de todas las cosas. No obstante, creo merece la pena agregar, que según mi experiencia la autojustificación, es decir la vida sin Dios, termina antes o después en la autodestrucción.

Puedo agregar y creo que no me equivoco que en estos momentos el laicismo ateo, la desmoralización de las sociedades que antes eran católicas, y el islam son las mayores amenazas a las que nos enfrentamos los católicos, ya que las dos niegan de plano lo fundamental: la encarnación.

Digo toda esta reducida exposición porque no cabe duda de que aquellos políticos que profesen y practiquen la fe católica lo tienen hoy en día muy difícil, en el momento de tener que dar testimonio de lo que está bien y de lo que está mal por las continuas descalificaciones y ataques personales, teniendo que ver a diario cómo se profanan iglesias, contemplando diariamente como en los medios de comunicación se ignoran las profanaciones de iglesias o se jalean directamente, llevando permanentemente la idea del ateísmo y que el hombre es el dueño absoluto del mundo no siendo necesario Dios en ninguna esfera de nuestra sociedad.

Tenemos un gobierno que hace gala permanentemente de no querer saber nada de temas relacionados de alguna manera, con la fe católica, dándose la triste circunstancia, que esto se está produciendo en nuestra patria, España, que ha sido baluarte de la fe católica en el mundo entero.

Lo triste para mí, como católico y practicante, es que sé que la existencia humana sólo encuentra la plenitud de su equilibrio y su belleza si Dios es el centro.

Muchos de nuestros gobernantes, aunque ninguno suele definirse en qué situación se encuentran, cara a la realización del hombre, sí sabemos que en estos momentos una enorme mayoría no sólo no son católicos, sino que no saben nada importante de por qué no lo son, sino que se dejan llevar por lo que hoy en día está de moda, como el movimiento woke, o la Agenda 2030, que no son otra cosa que la versión moderna del pensamiento comunista, que proclama un mundo igualitario en teoría y sin Dios.

Desde los orígenes del cristianismo, que así nos empezaron a llamar con la predicación de San Pablo a los gentiles, las persecuciones y dificultades han sido permanentes, llegando en muchas ocasiones a lo largo de los siglos a penetrar el maligno en el seno de la Iglesia al máximo nivel. No obstante, Dios nunca nos abandona y la fe católica hoy en día se proclama en el mundo entero, pero viviendo como una constante a lo largo del tiempo su persecución en todas partes, aunque no dejen de ninguna manera de aumentar los verdaderos creyentes, gracias a su fe y entrega a la voluntad de Dios y siendo millones en el mundo.

Todo esto no se si servirá para que aquellos políticos católicos de origen, que pueblan el parlamento nacional y los parlamentos autonómicos, se den cuenta de que es ahí donde Dios quiere que den testimonio de su fe y no escondiéndose para no molestar a los dueños del pensamiento único, que dirigidos por el maligno, sin que ellos lo sepan, tratan diariamente de destruir todos los principios de nuestra fe.

¿A que esperan a decir un no rotundo al aborto en cualquiera de sus fases? ¿A que esperan a decir un no rotundo al horror de la eutanasia? ¿ A que esperan para defender con uñas y dientes la familia, base de la sociedad? ¿A que esperan para defender la libertad religiosa en todos los ambientes culturales, como colegios y universidades?

Estoy seguro de que tanto en el Gobierno de España como en todos los gobiernos autonómicos son mayoría absoluta los católicos, es decir, los bautizados, que como tales son hijos de Dios.

Nunca ha estado España en tanto peligro de desaparecer como tal, como en estos dramáticos momentos y más viendo un día sí y al otro también, como todos se empeñan en buscar apaños menores, que les permitan ir sorteando lo que se ve que de seguir por ese camino no hay quien lo pare.

Hemos vivido a lo largo de la historia momentos dramáticos, incluso para todo el Occidente Cristiano que únicamente se consiguió salir adelante rezando todo el Occidente cristiano en comunión con el Papa, derrotando a los otomanos en la batalla de Lepanto. San Juan Pablo II fue providencial en la caída del Muro de Berlín y el consiguiente frenazo en la expansión del comunismo ruso.

Aquí y ahora, creo que ha llegado el momento de empezar en todas las esferas donde podamos tener cierta implantación y que sin duda son una enormidad, si muchas personas que son en estos momentos católicos dormidos despiertan de su letargo y empiezan a dar testimonio, defendiendo los valores fundamentales, que siempre hemos sabido defender, a lo largo de la Historia.

  • José Fernando Martín Cinto es licenciado en Ciencias Físicas
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