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TribunaJosé F. Martín Cinto

Ya está bien

No puedo concebir una España en la que en regiones tan importantes como las Provincias Vascongadas y Cataluña se prohíba hablar español desde la enseñanza primaria; no puedo con el ataque frontal a los católicos y a las más profundas tradiciones que tenemos como la Navidad o la Semana Santa

A lo largo de mi ya dilatada vida en este planeta Tierra, pues nací en Salamanca en 1938, en plena Guerra Civil, no creo haya vivido un periodo de tiempo tan destructivo para España, como el que empezó de pionero el Sr. Zapatero, al iniciar las negociaciones con ETA y poner las bases, para lo que hoy en día se conoce como el muro, cuyo objetivo es deslegitimar a cualquier precio la derecha española, para que se la considere lo peor para las conquistas sociales de España, impidiendo así, que pueda llegar al gobierno. Para ello y dado que la mayoría natural de España no traga con semejante esperpento, nada mejor que asociarse con partidos residuales que su motivo principal de que existan, es para destruir la España de siempre, por puro odio ancestral hacia los valores fundamentales, como la familia, la fe católica, la unidad de España y la libertad religiosa entre otras cosas. De esta forma y por mor de la aritmética parlamentaria llegó al poder, habiendo perdido las elecciones el Sr. Sánchez, que pudo conseguir la mayoría absoluta con los acuerdos firmados con todos esos partidos que quieren destruir España como ERC, PNV, Junts, Podemos, Sumar y no se si me dejo alguno.

Desde entonces y de una manera constante, se han dado los pasos desde el poder, para que España, poco a poco, no la reconozca nadie y es eso, lo que desgraciadamente tengo que reconocer, que en estos momentos está casi conseguido.

Digo todo esto, porque después de las desastrosas decisiones que una y otra vez está tomando este gobierno, a base de dudosos decretos ley y sin pasar nunca por el Parlamento, que nos están distanciando cada día más en el concierto europeo, donde según mi opinión y creo compartida por muchos, en estos momentos no pintamos nada, resulta que en las últimas elecciones autonómicas en la Comunidad de Castilla y León, los socialistas, actores principales de los desastres que día si y al otro también nos están ocurriendo, han sacado 30 diputados, con un escrutinio totalmente legal, lo que a los que piensan como yo en España resulta incalificable la actual actitud de muchos españoles, presos por ignorancia, en el muro que ha vuelto a enfrentar de manera irreconciliable a derechas e izquierdas en nuestro país.

Contemplo con tristeza infinita y sin tener capacidad de reacción personal, dado que ya no puedo estar en primera fila defendiendo mis principios, los que aprendí en España, desde 1939 hasta 1975 y que con gran ilusión se asentó para todos los españoles sin distinción, con la Constitución de 1.978 y encarnando la Jefatura del Estado el Rey, como garante máximo de esa Constitución, sobre la base de una monarquía parlamentaria.

De todas formas, pienso que a través de escribir lo que pienso, puedo seguir haciendo mucho bien a mi patria, al constatarlo casi diariamente, en los muchos foros a los que asisto. Creo que en estos momentos, todos podemos poner nuestro granito de arena para despertar otra vez tantas conciencias hoy en día adormiladas y acostumbradas a no discrepar de las noticias de muchos medios de comunicación que es evidente que trabajan exclusivamente, para mantener en el poder a los que les pagan.

No tengo más remedio que admitir que las reglas del juego han cambiado en España, ya que la mentira en su más amplia acepción impera totalmente en toda la vida pública española, formando parte fundamental para sacar adelante las más peregrinas decisiones, como se viene haciendo principalmente desde la llegada al poder del Sr. Sánchez y su equipo, por llamarlo de una manera discreta. En los últimos tiempos, han logrado cotas inimaginables de desvergüenza en el empleo de la mentira para justificar lo injustificable que nunca se podría dar, no ya en una democracia consolidada, sino en una democracia incipiente y muy normalita.

Me pregunto cómo es posible que con los desastres uno detrás de otro que se están produciendo, como las horribles inundaciones en Valencia, el accidente de trenes en Adamuz, que con independencia de haber sido una una catástrofe natural y la otra una mala situación de la vía del tren, la inoperancia y falsedades continuas del gobierno, para no asumir su fracaso en la gestión, han agravado mucho más estos accidentes, donde desgraciadamente han perdido la vida muchos españoles sin tener que haber sido así. Parece mentira que no sea posible encontrar el camino lo más rápido que se pueda para acabar de una vez con esta banda que está asolando España, con más destrucción que el peor de los sunami.

Merece unas líneas, contemplar con desesperación nuestro horrible papelón internacional, que ya está alcanzando cotas inasumibles para un gobierno decente y que supiera defender a los españoles, que para eso se les votó y no que veamos todos los días que no contamos para nada en los foros que de verdad son importantes internacionalmente, cundiendo el calificativo para España de ser un país poco fiable. España está a un paso de desaparecer, como la venimos conociendo y salvando las distancias, desde los Reyes Católicos, nos guste o no el escucharlo, por la sencilla razón, que tenemos un gobierno ilegítimo aunque legal en la suma aritmética, que está definitivamente en manos de los que quieren a toda costa destruir la España, una, grande y libre. Como no creo que estemos en tiempos propicios para enfrentamientos bélicos, la única salida para impedir lo que se viene encima a corto plazo, es tomar la calle de manera constante y civilizada, con los poderosos argumentos que todos los españoles sabemos y queremos y no dejarlo hasta conseguir la salida de esta banda de indocumentados que se ha apoderado de España.

Es terrible tener que escribir así, cuando estoy hablando de mi querida España, por la que tanto hemos luchado muchos españoles, sin distinción alguna, a lo largo de al menos los últimos sesenta años; la realidad es la que es y mi conciencia me dice que tengo que reflejarlo por escrito para quien quiera leerlo y compartirlo, que espero sean muchos.

No puedo concebir una España en la que en regiones tan importantes como las Provincias Vascongadas y Cataluña se prohíba hablar español desde la enseñanza primaria; no puedo con el ataque frontal a los católicos y a las más profundas tradiciones que tenemos como la Navidad, Semana Santa y Pascua de Resurrección, tratando de ahogarlas en todo tipo de medios de comunicación, con programas aberrantes, como la patochada traída de allende los mares del llamado Hallowing, que tal como se presenta tiene claras reminiscencias demoníacas.

Puedo extenderme más, pero creo que con estas líneas, bastará para que muchos españoles que realmente piensen algo parecido a lo que expongo, les sirva para despertar de ese letargo, para que no nos puedan parar, como siempre ha pasado a lo largo de nuestra historia, cuando ha habido que luchar por valores superiores, como la defensa de la fe católica, la familia y la unidad de España.

  • José Fernando Martín Cinto es licenciado en Ciencias Físicas
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