Un nuevo año
No estamos, gracias a Dios, como en 1936, pero las izquierdas, lideradas por un ideólogo rencoroso y muy poco preparado, como es Rodríguez Zapatero, han vuelto a levantar el muro entre izquierdas y derechas, que está llegando a límites peligrosos
En los últimos días del año 2025, me dispongo a escribir una líneas, para hablar del nacimiento del nuevo año 2026, que nuevamente y a través de sus 365 días, iremos viviendo, sufriendo, riendo y planificando cada uno de nosotros, en todo lo que acontezca en este nuevo periodo de tiempo.
Como católico, empiezo el año, con renovada esperanza en Cristo, que nos hará vivir la verdadera alegría y la paz, incluso en los momentos más difíciles, que sin duda todos tendremos a lo largo de este nuevo año.
Con este espíritu de renovación me atrevo a intentar llevar al ánimo de todo el mundo que la caótica situación en que está España, que es consecuencia de aferrarse al poder Pedro Sánchez, al más puro estilo Maduro-Venezolano, no durará ni mucho menos todo el año, sino que su fin se producirá más pronto que tarde dentro del primer trimestre de 2026.
Sé que es tirarme a la piscina, sin sopesar todo tipo de posibilidades, pero me atrevo a decirlo porque con independencia de todos los casos de índole judicial abiertos, los casos de abusos sexuales de personas vinculadas a importantes puestos del partido socialista y del gobierno, sucede que este gobierno está en una minoría clara, dependiendo para subsistir de las prebendas de todo tipo que tenga que dar a sus socios, que no son otros que esos partidos realmente residuales en el conjunto de España y que, sin embargo, su voto en el Parlamento se hace vital para que Pedro Sánchez permanezca en la poltrona, sabiendo sin duda que el objetivo de dichos partidos no es otro que el acabar con la España de todos y que tanta gloria nos ha dado a lo largo de los siglos.
Por otra parte, no está en condiciones de gobernar y menos sin tener Presupuestos Generales, que ni se les espera, desde hace tres años, siendo obligatorios cada año y si no se pueden presentar en la fecha tope, como indica la Constitución, es preceptivo convocar nuevas elecciones generales.
De todas formas creo que es también muy importante el hecho que vemos todos los días, que al verse totalmente acorralado, no hace otra cosa que pretender continuos nuevos despropósito con una gran inoperancia que es sin duda producto de su pésima preparación y que sólo pueden llevar a España a la más desastrosa situación, jamás vivida en nuestro país.
Por eso, recurriendo al refranero español, tenemos que empezar a aplicar aquel que dice:
«A grandes males, grandes remedios», que pienso va como anillo al dedo, en la situación que nos está tocando vivir.
Se ha convocado hace unos días una gran manifestación promovida por la Sociedad Civil Española y que ha sido minimizada por todos los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones y que creo ha tenido una enorme importancia, ya que en ella se agrupan más de cien asociaciones de España y sin el más mínimo sesgo político con ningún partido existente en España, que como todos sabemos están de una manera u otra con acuerdos entre ellos para no perder según creen, cierta cantidad de votos necesarios para conservar sus asientos en el Parlamento. Como ejemplo, me vale que un partido como el PP esté de acuerdo en que se inscriba en la Constitución el derecho de la mujer al aborto, es decir, llevar a la Constitución el derecho de la mujer a asesinar sin castigo alguno al no nacido.
No estamos, gracias a Dios, como en 1936, pero las izquierdas, lideradas por un ideólogo rencoroso y muy poco preparado, como es Rodríguez Zapatero, han vuelto a levantar el muro entre izquierdas y derechas, que está llegando a límites peligrosos y que gracias a Dios, al no tener la situación de pobreza y verdadera hambre que existía en España en la década de los años treinta, cabe esperar que no vuelva a estallar otra vez un conflicto bélico.
Creo es el momento de apoyar a la Sociedad Civil Española volcándonos en que personas de reconocido prestigio y honestidad puedan dar un paso al frente, apoyados por todos los españoles, que con independencia de tendencias políticas, prime en ellos el que España vuelva a ser la que siempre ha sido y la que se ha respetado en el mundo entero.
Este principio de año de 2.026, tiene que ser el momento de que todos apoyemos sin ningún personalismo discrepante, para poder ayudar a poner en marcha lo que empieza a ser una emergencia nacional. A través de la Sociedad Civil Española es la oportunidad esperada para hacer caer este gobierno, que más que gobierno, es en estos momentos un monumento a la permanencia en la poltrona, si para ello es necesario cargarse definitivamente España, dando vía libre a todo lo que le pidan los partidos que le permiten seguir en Moncloa mientras les obedezca en todas sus peticiones, que son siempre para destrozar España y poder declararse independientes.
También pido a todos los católicos que piensen que la situación es crítica y peligrosa en grado extremo y que, por tanto, todos unidos podamos remar en la misma dirección para que otra vez podamos decir en España alto y claro: ¡Viva España, viva Cristo Rey!
- José Fernando Martín Cinto es licenciado en Ciencias Físicas