Los goyescos iluminados
No nos importa lo más mínimo lo que suceda en otras galas parejas como los Oscar o Berlín, supongo que los protagonistas manifiesten también moralinas arbitrarias eludiendo siempre los asuntos que por cobardía prefieren omitir. Aquí, desde luego, lo hacen muy cansinamente y aburren hasta a las ovejas
El mequetrefe, ávido y necesitado de alabanzas y loas, asiste, feliz como una gallina con tres picos, al patético espectáculo prostituido hace ya muchos años por la estulticia y la farsa de unos absurdos iluminados que piensan, que ya es pensar, que por el hecho de salir en las pantallas tienen la bula y el derecho a juzgar lo humano y lo divino según su criterio, casi siempre infecto, de progresistas de garrafón. Creen, ilusoriamente estúpidos, que son la voz del pueblo, que la verdad les asiste y que, iluminados por una cultureta de andar por casa ( por casa ocupada ilegalmente y con goteras), pueden iluminar el mundo, censurar actitudes y pensamientos y denunciar lo que les conviene a su criterio arbitrario, cobarde y claramente prostituido por el pesebre que les mantiene con subvenciones injustas y humillantes.
El mequetrefe Sánchez, que no tuvo tiempo para asistir a los sepelios por los guardias civiles asesinados por los narcos, que nunca encuentra un hueco para estar con las víctimas de danas y descarrilamientos –fruto lamentabilísimo e incontestable de su incompetencia y desidia– tiene, sin embargo, tiempo de sobra para hacer el canelo rodeado de palmeros vendidos y babosos, y darse un baño de salivas infectas y aplausos prostituidos, creyendo así, iluso, que puede ser digno de reconocimiento, aunque sea por peleles. Como a la calle, al pueblo y a España hace ya años que el mequetrefe no nos provoca más que indignación, pereza y cabreo, el susodicho, impasible el ademán, se regocija entre la alabanza cínica y comprada. Y así sobrevive. Yo estoy bien. Son las cinco y no he comido. Patán. Afortunadamente para nosotros le quedan dos telediarios ( de los informativos lameculos ). En fin, Serafín, que corre más el galgo que el mastín y que, el mequetrefe, que tanto envilece, tendrá prontamente, lo que se merece. Y los iluminados, que creen sentar cátedra con sus sentencias presuntuosas en foros denigrados, simulando ser dioses de la verdad y la justicia, harían bien en intentar dedicar su tiempo a mejorar sus virtudes profesionales que, a tenor de su escaso reconocimiento de público y éxito son, en su mayoría, clara y manifiestamente mejorables, salvando, claro está, muchas y muy honrosas y loables excepciones. Hace ya demasiados años que, lamentablemente, en los Goya hay mucha más caspa que lentejuelas y muchos más pájaros que pajaritas.
No nos importa lo más mínimo lo que suceda en otras galas parejas como los Oscar o Berlín, supongo que los protagonistas manifiesten también moralinas arbitrarias eludiendo siempre los asuntos que por cobardía prefieren omitir. Aquí, desde luego, lo hacen muy cansinamente y aburren hasta a las ovejas más estoicas. Los cansinos. A figurar menos y a trabajar más. Y, a ser posible, como el resto de los españoles. Sin tantas estériles subvenciones.
- Rafael Lopez-Alonso Santibáñez es empresario