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Marta González Isidoro

El Camino Lebaniego: geografía de la espiritualidad guarecida

Teología del descanso promotor, además, de la sostenibilidad del entorno, en un circuito que conecta al peregrino con la Iglesia y en un viaje interior en el que, en el camino, el turista se hace viajero y vuelve peregrino

Un cartel indicativo en el Camino Lebaniego

Vías desplegadas por todo el continente europeo, la cartografía de las rutas que conducen a la catedral de Santiago de Compostela, lugar de descanso de las reliquias de Santiago el Mayor, hermano de San Juan Evangelista, nos hablan de una historia arrinconada en nuestra memoria colectiva, en donde los vectores de la España resistente y gloriosa frente a las invasiones bárbaras y musulmanas alumbraron figuras de gran influencia durante la Alta Edad Media en los campos de la teología, la geografía o la política.

La cordillera cantábrica, fortaleza natural guarecida por los Picos de Europa, será el refugio de los cristianos que huyen del islam. En un contexto de expansión del islam y resistencia cristiana, un moje de un monasterio del valle de Liébana, Beato, traducirá al latín en el siglo VIII el Apocalipsis de San Juan, el último libro del corpus bíblico cristiano, y escribirá un Códice —Commentarium in Apocalypsin— que será interpretado como una profecía del final de la Reconquista.

La importancia de este monje del monasterio de San Martín de Turieno, actualmente Santo Toribio de Liébana, es doble: desde el punto de vista histórico y artístico, su comentario sobre el Apocalipsis adquirió tanta resonancia, que las copias que se hicieron —los beatos— constituyen verdaderas joyas de la iconografía medieval. Desde el punto de vista religioso, cerraba la crisis por la que atravesaba la Iglesia de la época, demostrando que Santiago el Mayor había llegado a Hispania para predicar y evangelizar.

A Beato de Liébana, cuyos restos reposan según la tradición en el desaparecido monasterio de Valcabado —Palencia—, le debemos la tradición de la devoción por Santiago Apóstol y las peregrinaciones jacobeas, ya que calificó a Santiago Patrón de España un siglo antes de que se descubrieran sus restos en una tumba del «Campo de Estrella». La influencia de este monje en la espiritualidad cristiana medieval se aprecia, con todo su esplendor, en la exposición de la Torre del Infantado de Potes, capital comarcal del Camino Lebaniego, de visita obligada por su alto impacto histórico y cultural.

Cinco lugares santos del cristianismo

Y es que hay lugares que tocan el corazón y lugares que lo atraviesan. Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela, Caravaca de la Cruz y Santo Toribio de Liébana son los 5 Lugares Santos de la Cristiandad. Santiago, epicentro de la peregrinación en España, conecta con Cantabria por el Camino del Norte y se complementa con el Camino Lebaniego, una ruta que «nace en San Vicente de la Barquera, a orillas del mar Cantábrico, y llega a la espiritualidad de la montaña», en palabras de Pilar Gómez Bahamonde, directora de la Fundación Camino Lebaniego y presidenta de Future for Religious Heritage.

El monasterio franciscano de Santo Toribio de Liébana, fundado por el obispo de Palencia, Toribio, en el siglo VI y al que se accede a través del desfiladero de la Hermida, custodia el lignum crucis, el trozo más grande que se conserva de la Cruz de Cristo. La reliquia llega al monasterio en el siglo VIII junto con los restos del obispo de Astorga, Santo Toribio, otro Toribio al que se venera junto a la reliquia, que en el siglo VI había peregrinado a Jerusalén y se la había llevado a Roma, mezclada con otras reliquias identificadas por Santa Elena, la madre del emperador Constantino, hasta que el Papa de la época le permite llevársela a su tierra natal, Astorga. En 1512 el Papa Julio II otorga el privilegio de celebrar el Año Santo Jubilar Lebaniego cada 16 de abril que caiga en domingo.

Frente al misterio de la Cruz, el viaje al interior sobrecoge. Es una experiencia que va más allá de ahondar en uno mismo, de buscar el bienestar mediante la expiación de los pecados o de agradecimiento por los dones y bienes recibidos. Ante la constatación de la inmensidad del sufrimiento, lo intrascendente no cabe en nuestra mochila. Frente un mundo superficial y vacuo, el espacio limitado nos obliga a elegir lo estrictamente necesario. El tiempo se humaniza porque lo importante no es cumplir etapas, sino cómo hacerlo. Tiempo de oración, tiempo de descanso, tiempo de convivencias, tiempo de tejer redes que cosen almas. Liébana es un punto de encuentro para todos los espíritus de una belleza indescriptible.

Contemplar la belleza de los distintos paisajes, desde el castañar centenario el Habario, al mirador Santa Catalina; lugares de interés artístico, como Santa María de Lebeña, dispuesta hacia la Eternidad; Cícera, Peñarrubia o el municipio de Comillas, con su imponente Seminario Mayor y el Capricho de Gaudí, sin olvidar la misma ciudad de Santander, en cuya catedral iglesia colegial de los Cuerpos Santos apreciamos la puerta principal, que data de 1230 y en donde están labrados los primeros escudos del reino en el que aparecen juntos castillos y leones, tras la unificación definitiva de los dos reinos de Castilla y León.

Teología del descanso

Turismo de naturaleza, bosques centenarios, un valor religioso, histórico, paisajístico y gastronómico con potencial en una España vaciada, que puede convertirse en motor de desarrollo para muchas poblaciones si la planificación estratégica por parte de la colaboración público-privada es la adecuada. Teología del descanso promotor, además, de la sostenibilidad del entorno, en un circuito que conecta al peregrino con la Iglesia y en un viaje interior en el que, en el camino, el turista se hace viajero y vuelve peregrino.

Acaban de cerrarse las Puertas del Perdón el 1 de octubre de 2024, abiertas en 2023 en esta Tierra de Júbilo que desea seguir dando a conocer su rico legado histórico, religioso, cultural y gastronómico, y que es Patrimonio de la Humanidad. Cantabria, lugar de peregrinaciones porque es puente entre el Camino Costero y el Camino Francés para llegar a Santiago de Compostela, se convertirá en el epicentro del turismo espiritual el próximo año que entra, al ser elegido el monasterio de Santo Toribio de Liébana para ser la sede del Jubileo Universal del Turismo Religioso en junio de 2025. El ambicioso programa del Congreso Itinerante Año Jubilar Universal será organizado por el Gobierno de Cantabria a través de la Fundación Camino de Lebaniego, la diócesis de Santander, o la Red Mundial de Destinos de Turismo Religioso y Espiritual, programa del Tourism and Society Think Tank. Dar un paso atrás para mirar hacia el futuro, combinando la vivencia tradicional con repercusión nacional hacia la internacionalización de un acontecimiento que ofrece la oportunidad para dar a conocer todo lo que Cantabria produce, en un acto de convivencia sostenible que deja un recuerdo del Camino imborrable.