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El Papa Francisco reaparece en la plaza de San Pedro

El Papa Francisco reaparece en la plaza de San PedroAFP

«¡Buen Domingo de Ramos y buena Semana Santa!»: Francisco reaparece en San Pedro

Ha sido una aparición fugaz, al finalizar la eucaristía que ha congregado a miles de personas en la plaza vaticana para celebrar el Domingo de Ramos

Solo ocho palabras y con una voz todavía entrecortada: «¡Buen Domingo de Ramos y buena Semana Santa!». El Papa Francisco ha reaparecido esta mañana en la plaza de San Pedro del Vaticano en silla de ruedas que empujaba uno de sus asistentes para saludar a los miles de fieles que han acudido a la misa del Domingo de Ramos. Ya se sabía que él no la iba a celebrar, y que esa responsabilidad recaería sobre el también argentino cardenal Leonardo Sandri.

Lo que no estaba claro era si el Santo Padre aparecería o no en la ceremonia. Y sí lo ha hecho. Al final de la santa misa, Francisco ha sido llevado hasta el presbiterio, donde se le ha acercado un micrófono y ha pronunciado su breve discurso, evidenciando que aún tiene dificultades para hablar, aunque su aspecto era más saludable que el de días atrás. El Vaticano había explicado que la presencia del Papa estaría condicionada por la meteorología. Hoy, en Roma, el cielo estaba nublado y corría una leve brisa, pero la temperatura era de 18ºC y la sensación térmica, de 21ºC. Así que el equipo médico habrá considerado oportuno permitir que el Santo Padre pudiera salir durante unos minutos.

En su breve trayecto, el Papa Francisco ha sido llevado entre los corredores más cercanos al presbiterio, donde ha saludado a los presentes, que tocaban con emoción sus manos y sus vestiduras. Durante esos minutos, no se ha apreciado que el Papa tosiera, y tampoco llevaba puesta la cánula de oxígeno que tiene que usar durante gran parte del día.

La misa del cardenal Sandri

Los cardenales llegan a la plaza de San Pedro portando sus palmas

Los cardenales llegan a la plaza de San Pedro portando sus palmasEFE/EPA/FABIO FRUSTACI

Lo que sí llevaba la firma del Papa Francisco era la homilía que ha leído el cardenal Leonardo Sandri durante la misa. El prefecto emérito del dicasterio para las Iglesias Orientales recordó que «la pasión de Jesús se vuelve compasión cuando tendemos la mano al que ya no puede más», incluso cargando «con la de aquella persona desconocida que 'una casualidad' hizo que encontráramos».

Son tres los ejes clave del mensaje del Papa para iniciar esta Semana Santa, como ha señalado Vatican News. En primer lugar, el Papa ha destacado en la homilía que ha redactado la figura de Simón de Cirene —un personaje que aparece de manera inesperada en el camino hacia el Calvario— que, a diferencia de Pedro, que prometió seguir a Jesús pero lo negó, toma la cruz de Cristo y la lleva: «Simón de Galilea (Pedro) dice, pero no hace. Simón de Cirene hace, pero no dice; entre él y Jesús no hay ningún diálogo, no se pronuncia ninguna palabra. Entre él y Jesús sólo está el madero de la cruz», ha explicado el Papa por boca del cardenal Sandri.

En segundo lugar, el Pontífice ha recordado que la cruz, cuando llega como imposición o sufrimiento no deseado, puede transformarse en un lugar de encuentro con Cristo si se asume con amor, como le pasó a Simón de Cirene: «El Cireneo es forzado a llevar la cruz; no ayuda a Jesús por convicción sino por obligación» explica el Papa, pero este acto forzado pronto se convierte en encuentro con Jesús y participación en su pasión: «Se encuentra en primera persona participando en la pasión del Señor. La cruz de Jesús se convierte en la cruz de Simón. La cruz de madera, que el Cireneo sostiene, es la de Cristo, que carga con el pecado de todos los hombres. La lleva por amor a nosotros, en obediencia al Padre sufriendo con nosotros y por nosotros».

El tercer punto clave del mensaje del Papa para el Domingo de Ramos es la invitación a llevar no solo nuestra cruz, sino también la del prójimo y convertirnos en cireneos los unos de los otros: «Sigamos ahora los pasos de Simón, porque nos enseña que Jesús sale al encuentro de todos, en cualquier situación. […] La pasión de Jesús se vuelve compasión cuando tendemos la mano al que ya no puede más, cuando levantamos al que está caído, cuando abrazamos al que está desconsolado».

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