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La primera misa en América

Evangelizar antes que conquistar: la misión espiritual que movió a los Reyes Católicos en el Nuevo Mundo

«Desde la predicación de los apóstoles y discípulos de Jesús, el reinado de los Reyes Católicos supone un hito en la difusión de la fe en el mundo», afirmó Juan Carlos Domínguez Nafría, catedrático de Historia del Derecho de la USP-CEU

El descubrimiento de América, antes que cualquier beneficio comercial o estratégico, fue visto como una misión para evangelizar aquellas nuevas tierras, sentenció don Antonio María Rouco Varela, cardenal arzobispo emérito de Madrid, quien inauguró el pasado mes de febrero el seminario permanente sobre la figura de Isabel la Católica, organizado por la Universidad CEU San Pablo.

En su intervención, Rouco Varela explicó que el matrimonio tenía claro que Dios, tras la muerte, les exigiría rendir cuentas de una manera mucho más estricta por ser gobernantes; por lo tanto, «se sentían responsables de la salvación eterna de sus súbditos» a ambos lados del océano. Por ello, cuando llegó la noticia del descubrimiento del Nuevo Mundo, Isabel y Fernando buscaron el reconocimiento papal.

«Esto fue evidente en abril de 1493, cuando los Reyes Católicos se vieron interesados en obtener tres bulas que les atribuyeran, en las islas y tierras del Atlántico, los mismos privilegios otorgados por otros Papas a los reyes de Portugal en las tierras africanas», indica María de Lourdes Bejarano Almada, investigadora del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM), en su artículo Las bulas Alejandrinas: detonantes de la evangelización en el Nuevo Mundo.

Según explica Bejarano, el Papa Alejandro VI concertó la concesión de la bula Inter Caetera, o de donación: «La bula inicia mencionando el celo religioso de los Reyes Católicos en la reconquista del reino de Granada de la tiranía de los sarracenos; por lo que se sienten inclinados a concederles todo aquello que ayude a que prosigan en ese propósito santo», recoge la académica en el artículo.

Así, el Pontífice ordena lo siguiente al matrimonio: «Os mandamos, en virtud de santa obediencia que, así como prometéis, y no dudamos cumpliréis, destinéis a las tierras e islas susodichas, varones probos y temerosos de Dios, doctos, instruidos y experimentados, para doctrinar a los dichos indígenas y moradores en la fe católica e imponerles en las buenas costumbres, poniendo toda la diligencia de vida en los que hayáis de enviar» (Bula Inter Caetera, 6 de mayo de 1493).

Desde el momento en que los monarcas españoles asumieron esta responsabilidad, no dejaron de enviar misioneros al Nuevo Mundo: a Cristóbal Colón lo acompañó, en su segundo viaje, una pequeña expedición de misioneros presidida por fray Bernardo Boil como vicario apostólico. Él sería quien cantó la primera misa en el Nuevo Mundo el 6 de enero de 1494. Junto a él también cruzaron el Atlántico fray Juan de la Duela, fray Juan Tisin y fray Ramón Pané.

Sin embargo, la gran barrera que suponía la lengua indígena, a pesar del esfuerzo del padre Pané por aprenderla, hizo fracasar la misión y hubo de regresar un año después. Pero los Reyes, y en especial Isabel, no desistieron: «Para ella el descubrimiento y el proyecto americano lo desarrollan los misioneros», afirmó Juan Carlos Domínguez Nafría, catedrático de Historia del Derecho de la USP-CEU, en una entrevista con El Debate.

Por ello, en el tercer viaje insisten en lo siguiente: «Se ha de proveer que vayan a dichas Indias algunos religiosos clérigos y buenas personas, para que allí administren los sacramentos a los que allí están y procurarán de convertir a nuestra santa fe católica a los dichos indios». En este sentido, Domínguez Nafría sostuvo que «desde la predicación de los apóstoles y discípulos de Jesús, el reinado de los Reyes Católicos supone un hito en la difusión de la fe en el mundo».

La evangelización de América no fue una excusa para la conquista, sino una hoja de ruta. Se calcula que en la época hubo 20.000 misioneros españoles en América, entre sacerdotes seculares y miembros de congregaciones religiosas. Asimismo, en aquellos años nació la ciencia etnográfica, según expuso María Saavedra, profesora de Historia de la Universidad San Pablo CEU y directora de la Cátedra Internacional CEU Elcano, durante una mesa redonda celebrada en la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, titulada La primera globalización a partir del Evangelio.

Y lejos de acabar con las culturas, como predica la leyenda negra, aquellos misioneros se esforzaron por conocerlas bien y documentarlas. «Está claro que hubo una conquista, y una conquista armada», advirtió la catedrática, pero «no hubo un etnocidio, porque no se acabó con las realidades culturales». En cambio, sí hubo un proceso de transculturación, en el que los católicos aceptaban y valoraban los elementos positivos de las culturas, y rechazaban aquellos incompatibles con el Evangelio.