Los nuevos novicios de la Compañía de Jesús
Universitarios, de 24 a 39 años y españoles: así son los cinco nuevos novicios de los jesuitas
Los jóvenes, que tienen experiencia trabajando con los más desfavorecidos, comienzan hoy su noviciado en el colegio de Indautxu de Bilbao
Cinco novicios españoles para la Compañía de Jesús. En una época de carestía vocacional generalizada en nuestro país, el hecho de que cinco jóvenes den el paso y decidan ser sacerdotes es bastante inusual. «Hoy se despiden de sus familias para adentrarse en este tiempo de echar raíces en la vocación que es el noviciado», ha explicado la Compañía de Jesús en un comunicado. Su destino es el colegio de Indautxu de Bilbao, tras un proceso de discernimiento encaminado a «ir confirmando esta llamada a través del cuidado de la vida espiritual, de experiencias pastorales y conociendo más de cerca la Compañía real: sus obras y los jesuitas de la Provincia».
Efectivamente, todos ellos han mantenido un contacto fluido con la congregación religiosa fundada por San Ignacio de Loyola, aunque «cada uno con diferente origen e historia». Romualdo Llamas Granado tiene 25 años y es originario de Herrera (Sevilla), donde creció como acólito en la parroquia de su pueblo. Fiel participante de experiencias MAG+S (uno de los apostolados de los jesuitas), estudió un doble grado en Educación Primaria y Estudios Franceses. El curso pasado estuvo trabajando en una escuela en Francia.
Oriol Alcalde i Floriach tiene 32 años y nació en Mataró (Barcelona). Aunque comenzó la carrera de Historia, «pronto su fuerte compromiso social le llevó a estudiar Educación Social», matiza el comunicado. Ha trabajado muchos años en la fundación Pere Tarrés, encargándose de casas de colonias para los jóvenes más desfavorecidos.
Jorge Cordero Ferrero es un madrileño de 26 años que estudió en la universidad jesuita de Comillas un doble grado en Relaciones Internacionales y Comunicación Internacional, participando en la pastoral universitaria. Tras hacer el Máster en Acción Internacional Humanitaria en la universidad de Deusto, trabajó en Colombia y en Entreculturas, en Madrid.
Alfonso Sánchez-Barcaiztegui Fernández es el veterano del grupo, con 39 años y natural de Gijón. «Con sensibilidad religiosa desde niño, pasando por colegios religiosos y participando de la vida parroquial, pronto se sintió llamado al sacerdocio, aunque no pudo concretar la respuesta», afirma el comunicado. Licenciado en Geografía, acabó trabajando en Inglaterra, «donde la cercanía a la Iglesia anglicana le supuso un resurgir vocacional». El curso pasado pudo colaborar tanto en el Hogar de San José en Gijón como en Nazaret de Alicante.
Fernando Peredo López es el más joven del grupo. A sus 24 años, este madrileño ha estudiado con los Legionarios de Cristo, tanto en la escuela como la universidad, donde concluyó el doble grado de Periodismo y Relaciones Internacionales y el máster de Pedagogía. Sobrino nieto de un jesuita ya fallecido, Fernando López Combarros SJ, este curso pasado trabajó y colaboró en la pastoral del colegio Padre Piquer de la Ventilla.
«Continuamos dando gracias a Dios por la vida y generosidad de estos jóvenes, y porque sigue bendiciendo su 'mínima' Compañía con nuevas vocaciones», han expresado los jesuitas.