El Patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa

El Patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa

«Miren, la guerra ha terminado. Peregrinar a Tierra Santa es absolutamente seguro», enfatiza Pizzaballa

El Patriarca de Jerusalén hace un llamamiento «a los cristianos del mundo»: «Es tiempo de regresar a la Iglesia Madre. ¡Os esperamos!»

«Sé cuál es la primera objeción: es peligroso; hay una guerra. Miren, la guerra ha terminado. Aún no estamos en paz, pero la guerra ha terminado y la peregrinación es absolutamente segura. Así que también es el momento de venir a Tierra Santa». Quien así se expresa es la máxima autoridad de la Iglesia católica en Tierra Santa: el Patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa.

Lo ha hecho en un vídeo distribuido por el Christian Media Center, donde el purpurado señala que «la peregrinación a Tierra Santa es la peregrinación por excelencia, porque es un encuentro con Jesús, con su humanidad, con su historia, que aquí se convierte en un encuentro con la realidad concreta, en primer lugar, de los lugares santos donde vivió Jesús, pero también con la pequeña comunidad cristiana que ha sufrido enormemente en los últimos años».

«Los cristianos necesitan una visita; necesitan sentir que siguen siendo protagonistas en una tierra donde su presencia es significativa, no marginal, donde continúan dando vida a estos santuarios», subraya fray Francesco Ielpo, OFM, Custodio de Tierra Santa. «Volved, os esperamos. Es bueno para vosotros, y es bueno para nosotros», agrega el franciscano.

Los primeros en aceptar la invitación en este 2026 han sido dos grupos venidos de Roma: el Pontificio Colegio Brasileño y la Pontificia Universidad Gregoriana. Medio centenar de sacerdotes de Brasil han podido realizar «un verdadero retiro en los lugares donde la historia de la salvación se hizo realidad», según ha explicado monseñor Valdir Cándido de Morais, rector del primero de los centros. «Nuestro ministerio es una joya preciosa, pero también conlleva una gran responsabilidad», apunta el sacerdote Robson Caramano, que cursa un máster en Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana. «Saber que no estamos solos, que es para Él que lo hacemos, que es con Él que caminamos, nos llena de paz. Como hoy, cuando celebramos la misa ante la tumba vacía. Cuántas veces me he asomado y he visto la lápida. Él ya no está aquí, porque camina a nuestro lado; está con nosotros», agrega el sacerdote. «Entre los muchos viajes de ensueño que pueden hacer, Tierra Santa debería ser una de vuestras citas», concluye.

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