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El Papa León XIV

El Papa León XIV

El Papa felicita el Año Nuevo Lunar y pide que sirva «para construir la paz y prosperidad para todos»

Tras el rezo dominical del Ángelus, el Papa León XIV expresó su deseo de «que esta alegre celebración sirva para reforzar los lazos familiares y de amistad» y de que pueda ofrecer «serenidad a los hogares y a la sociedad»

León XIV ha felicitado el Año Nuevo Lunar, una de las celebraciones más señaladas del calendario asiático oriental, que este año se conmemora el próximo martes 17 de febrero, y ha animado a vivirlo como «una ocasión para mirar al futuro» y para «construir la paz y prosperidad para todos los pueblos». El Pontífice, que se dirigió a los fieles tras el rezo dominical del Ángelus desde el balcón que da a la plaza de San Pedro, enmarcó esta festividad en un horizonte más amplio de reconciliación, fraternidad y esperanza.

En su saludo, el Papa quiso subrayar la dimensión familiar y social de esta fecha, profundamente arraigada en numerosos países de Asia oriental y en comunidades extendidas por todo el mundo. Por ello, expresó su deseo de «que esta alegre celebración sirva para reforzar los lazos familiares y de amistad» y de que pueda ofrecer «serenidad a los hogares y a la sociedad». De este modo, vinculó la tradición cultural del Año Nuevo Lunar con valores universales como la convivencia, la estabilidad y el fortalecimiento de las relaciones humanas.

Asimismo, León XIV concluyó su felicitación con un mensaje de cercanía espiritual: «Con mis mejores deseos para el nuevo año, expreso a todos mi afecto e invoco sobre cada uno la bendición del Señor». Una fórmula con la que quiso trasladar su proximidad a quienes inician este nuevo ciclo, confiando en que el año que comienza esté marcado por la paz y el entendimiento entre los pueblos.

En el mismo Ángelus, el Pontífice profundizó además en el sentido auténtico de la justicia a la luz del Evangelio. En su catequesis dominical, recordó que la verdadera justicia no puede reducirse al mero cumplimiento formal de la ley, sino que encuentra su plenitud en el amor. En esa línea, explicó que la lógica cristiana va más allá del equilibrio de fuerzas o de la simple retribución, pues sitúa en el centro la misericordia y la entrega al prójimo. Así, insistió en que la justicia que propone Cristo no se limita a la estricta observancia de normas, sino que se traduce en una actitud interior que transforma las relaciones humanas.

El Papa invitó a los fieles a examinar su vida cotidiana desde esa perspectiva, subrayando que el amor es el criterio definitivo para discernir la autenticidad de las acciones. De este modo, conectó el mensaje evangélico con los desafíos actuales, en los que con frecuencia se confunde justicia con venganza o con una aplicación fría de la ley. Frente a esa visión, el Pontífice remarcó que el amor es la fuerza capaz de romper la espiral de la violencia y de abrir caminos de reconciliación.

Por otra parte, durante su intervención también tuvo palabras de cercanía para la población de Madagascar, golpeada recientemente por el paso de un ciclón. Según los datos conocidos, al menos tres personas han perdido la vida, alrededor de 6.150 viviendas han quedado anegadas, más de un centenar han sufrido daños y unas 800 han sido completamente destruidas. Ante esta dramática situación, León XIV manifestó su solidaridad con los afectados y aseguró: «Rezo por las víctimas y sus familiares, así como por todas las personas que han sufrido graves daños».

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