Florian Hammerl, revestido con un alba, reza en lo alto del Zugspitze antes de un servicio religioso
La foto viral que ha sacado del anonimato al laico que mantiene la capilla a más altitud de Alemania
La instantánea, que ha ganado un premio de la Asociación de Periodistas de Baviera, muestra a Florian Hammerl, el asistente pastoral que «cambia el alba por la chaqueta de esquiar»
Durante 25 años, Florian Hammerl ha trabajado para la archidiócesis de Múnich y Frisinga. Y desde hace poco también sirve como agente de pastoral en la capilla más alta de Alemania: la ermita de Mariä Heimsuchung (en español, 'Visitación de la Virgen María'), situada en la cima del Zugspitze, montaña más elevada del país teutónico. Los lugareños la llaman en bávaro cariñosamente Kircherl (en español, 'iglesia pequeña').
A casi 3.000 metros de altitud, Hammerl vive «momentos conmovedores una y otra vez», declara al periódico Katholisch.de. La entrevista que le ha concedido al diario ha nacido de su foto viral en lo alto del Zugspitze, nominada el año pasado a «imagen del año» de la Asociación de Periodistas de Baviera, y que acabó ganando el premio en la categoría «Baviera: Tierra y Gente».
Hammerl conversa con un esquiador frente a la iglesia de la Visitación
La instantánea que muestra a Hammerl en un breve momento de silencio en lo alto de la montañas nevadas fue «tomada por casualidad», admite el fotografiado. «Al llegar, esperamos unos minutos. Caminé unos pasos más solo y me permití un momento para mí y para Dios», explica Hammerl. «Entonces el fotógrafo pulsó el obturador», añade con una sonrisa.
Apartarse brevemente a rezar mirando a las laderas nevadas del Zugspitze antes de los servicios religiosos «es un ritual habitual», afirma. «Siempre que celebro un servicio con gente allá arriba en las montañas, me recojo brevemente en silencio [...] Me hace sentir humilde ante el majestuoso paisaje montañoso y la creación de Dios», asegura.
Asistentes a la salida de la ermita que atiende Hammerl
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio»
En la ermita de la Visitación de María, Hammerl ejerce lo que el arzobispado de Múnich y Frisinga describe como «pastoral de proximidad». Al no poseer el orden sacerdotal —ni el diaconal—, Hammerl no celebra la Eucaristía ni realiza la consagración del pan y el vino; su labor se centra en dirigir celebraciones de la Palabra (en alemán, 'Wortgottesdienst'). Así, Hammerl, siguiendo el Misal Romano, incluye en su servicio religioso alpino lecturas bíblicas, oraciones, cantos y una reflexión o homilía.
Su labor principal en la capilla es el «cuidado de almas» (en alemán, 'Seelsorger'). Al ser un lugar de paso para turistas, esquiadores y montañeros, Hammerl no busca 'sustituir' la figura del párroco, sino asegurar el acompañamiento espiritual donde el clero no puede estar presente de forma permanente. Hammerl «seguirá atendiendo a los que se asomen por la puerta de la pequeña iglesia», asegura el diario OVB.
Un libro con historia
Hammerl a veces lee lo que los visitantes escriben en el libro de la capilla. «Gracias, querido Dios, por la maravillosa naturaleza y la hermosa vida», escribe alguien. Otro: «Querido Padre, sé que nos cuidas. Pensamos en ti todos los días». Un visitante solo necesita dos palabras: «¡Qué experiencia!». «Dios mío, aquí arriba estamos más cerca de ti», escribe otro fiel.
Hammerl, dirigiendo una celebración de la Palabra
Antes de cambiarse el alba por la chaqueta de esquí, Hammerl firma el libro de oficios, anotando su nombre, fecha y número de asistentes. Todo sacerdote que celebra misa aquí lo hace. La primera anotación está fechada el 28 de junio de 1981, por el entonces arzobispo de Múnich y Freising, cardenal Joseph Ratzinger, el futuro Papa Benedicto XVI.