La combinación de adoración eucarística y pizza es especial: «Me encanta venir al Dominus», declara una participante
«Dominus & Pizza» y «Dunkin' Dominus»: el plan de la parroquia madrileña que reúne a cien jóvenes cada semana
La iglesia de Valdebebas ha introducido un giro a los encuentros parroquiales, y tiene efecto: «Cada vez vienen más jóvenes»
En la parroquia San Antonio de las Cárcavas (Madrid), los viernes por la noche son muy especiales. Desde hace dos años, decenas de jóvenes entre 10 y 17 años abarrotan el templo y los salones parroquiales para participar en Dominus & Pizza y Dunkin' Dominus, una iniciativa que combina adoración eucarística, confesiones y un buen rato de convivencia con pizzas o donuts de por medio.
El nombre del apostolado juega con el nombre de dos franquicias de los EE.UU.: Domino's Pizza (fundada en Míchigan), y Dunkin' Donuts (fundada en Massachussets). El giro está en que la parroquia emplea el vocablo en latín Dominus (en español, 'Señor'), en referencia a Jesús, para sus dos actividades. «Esta combinación de un ratito de oración y pizza comenzó hace dos años», explica el párroco, el padre Miguel González Caballero. No mucho después, añadieron al plan de las pizzas el de rosquillas glaseadas y cubiertas de chocolate.
González Caballero, párroco de San Antonio de las Cárcavas en Madrid
Lo importante es «que vengan a rezar»
El padre González recuerda que el inicio del proyecto parroquial fue una idea sencilla: «Queríamos tener a los chavales más cerca del Señor. Y yo recuerdo de chaval que la pizza era una cosa fantástica, que me encantaba y sigue encantando a los chavales», explica en una entrevista reciente para ACI Prensa.
El esquema es claro: media hora de adoración —con confesiones disponibles— y, después, diversión sana con música, ping‑pong, dardos y baile. Los chicos de primaria inauguran la actividad a las 19:00 horas, y los de secundaria y bachillerato comienzan su rato de adoración a las 20:30, después de la misa de la tarde. Cada asistente contribuye con un sencillo donativo de cinco euros para costear el apostolado. «Cuando uno se pone delante del Santísimo, pasan cosas buenas siempre», subraya el párroco.
Reparto de donuts en un 'Dunkin Dominus'
Dos sacerdotes, un equipo
Mientras el padre González confiesa durante toda la tarde, su vicario parroquial, el padre Javier Martín Langa, expone el Santísimo y prepara las meditaciones, que incluyen frases de santos, Papas e incluso de Padres de la Iglesia, cuyos textos —dice— sorprenden por su actualidad. Esta colaboración entre los dos capellanes tiene efecto: «Vienen más jóvenes a la parroquia y eso se nota también en las Eucaristías y también en la fila del confesionario», sostiene el padre González.
Las meditaciones del padre Martín son un éxito. Al ser preguntado sobre por qué incluye pasajes de Padres de la Iglesia, el cura destaca que «los chicos no los conocen y cuando los descubren y cuando empiezan a ver lo que escribían los obispos de aquella época, del siglo II, del siglo IV, es que es una chulada y entonces les encanta y ven que es una cosa tremendamente actual; si no les digo que es una cosa del siglo II, se creen que puede ser perfectamente de ahora». Los jóvenes están encantados: cada vez traen más amigos y ven «que ser católico es algo normal y que es bueno», afirma.
El padre Martín (izquierda), y el padre González (derecha), en el santuario de Covadonga
Un solo Señor, una sola fe
Además del ambiente festivo, los asistentes valoran la experiencia espiritual. Belén Vasallo, de 16 años, lo resume así: «Me encanta venir al Dominus… la adoración es preciosa y te impacta ver a tantos jóvenes adorando a Dios». Además, ella valora las amistades que ha hecho a raíz del apostolado. «Tengo un grupo aquí en la parroquia superchulo, pues aprovecho y estoy con mis amigos y la verdad es que es muy divertido», añade.
La joven reconoce que Dominus & Pizza le ayuda a recibir el sacramento de la confesión: «Siendo adolescente, es como que puede dar vergüenza o que puede ser como que da 'cosa' ir a contarle tus pecados a un sacerdote. Y yo creo que al ver tantos jóvenes confesándose, pues como que te llama la atención y dices bueno, pues yo también lo voy a hacer», concluye.
La adoración es el elemento clave de este apostolado parroquial
Mientras los adolescentes se divierten, un grupo de matrimonios voluntarios y los propios sacerdotes sostienen discretamente la logística. Al final de la noche, los padres esperan a sus hijos en la puerta, convirtiendo también ese momento en oportunidad de encuentro y evangelización.