Fundado en 1910
«Fijar en Él (en Dios) la mirada y el corazón, que llamamos contemplación, es el acto más alto y más pleno del espíritu, el acto que puede y debe jerarquizar la inmensa pirámide de la actividad humana» —Pablo VI

La utilidad de un cartujo no depende de la actividad que realiza en la Iglesia, sino del grado de su unión a CristoCartuja de Miraflores

Siete meses de ayuno, silencio y trabajo manual: Así es la vida en las últimas cuatro cartujas de España

Su vida diaria encarna una de las formas más radicales y silenciosas de vida contemplativa en Europa

El Papa Pío XI dijo de la Orden de los Cartujos, en la Constitución Apostólica Umbratilem vitam, que «no ha necesitado, en tan largo espacio de tiempo, ninguna enmienda o reforma». Hoy en nuestro país los últimos cuatro monasterios cartujos mantienen intacta una forma de vida casi extinta: soledad, oración y trabajo manual en celdas individuales. Los monjes residen en edificios centenarios y todavía custodian tesoros culturales únicos. Esta orden contemplativa, en esencia, se resume en su lema: Stat Crux dum volvitur orbis (en español, 'La cruz permanece firme mientras el mundo da vueltas').

Los cartujos llevan una de las vidas monacales más austeras. Duermen en camas de paja, ayunan durante siete meses al año y guardan silencio casi todo el día. No leen periódicos ni escuchan la radio. Dividen el sueño en dos para levantarse a rezar tres horas en plena noche. Nunca desayunan y su dieta se basa en legumbres, pescado o huevos, pero nunca carne (durante el Adviento y la Cuaresma también renuncian a los productos lácteos). Solo salen de su celda para asistir a la misa y rezar la liturgia de las horas. Una vez a la semana comen únicamente pan y agua, y desde el 14 de septiembre —fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz— hasta Pascua hacen una sola comida diaria, más un pequeño panecillo por la noche. Pero, ¿cómo es la vida de estas comunidades discretas y centenarias?

UN cartujo hace mucho trabajo manual en su jornada habitual

Un cartujo hace mucho trabajo manual en su jornada habitualLe Chartreaux

Porta Coeli: la más numerosa

Fundada a finales del siglo XIII en la sierra Calderona, la cartuja de Porta Coeli (en español, 'Puerta del cielo') es hoy la comunidad cartuja más nutrida de España. Rodeada de un frondoso bosque mediterráneo, su ubicación no es casual: la orden busca desde sus orígenes lugares apartados, donde el silencio no sea una imposición, sino el protagonista del entorno. Esta cartuja se encuentra cerca de Serra (Valencia), en la comarca del Campo de Turia. Aquí, como en todas las cartujas, cada monje dispone de una pequeña celda con huerto propio. El contacto con los demás es mínimo, y la jornada se reparte entre oración, estudio y trabajos manuales, que pueden ir desde la encuadernación hasta labores agrícolas.

Porta Coeli es muy querida también por los valencianos, ya que en esta cartuja se tradujo la Vulgata (la Biblia en latín) al idioma valenciano y se imprimió en 1478. Enrique Fink Hurtado asegura en la revista El Senado del museo de la imprenta de Valencia que la Biblia Valenciana «era la tercera traducción a una lengua europea y la primera a una lengua española». Esta Biblia fue «la única impresa en España antes de 1500, la única incunable», prosigue Fink, a partir de la cual «se imprimieron 600 ejemplares», concluye. La Santa Inquisición se encargó de destruir, quemar o confiscar cada uno de ellos por considerarlos peligrosos para la fe, y de esos cientos de ejemplares hoy solo queda una única página impresa (los últimos dos capítulos del Apocalipsis), preservada en la Hispanic Society de Nueva York.

Hoja de la Biblia Valenciana que contiene Ap 22, 8-21, las últimas líneas de las Sagradas Escrituras

Hoja de la Biblia Valenciana que contiene Ap 22, 8-21, últimas líneas de la Biblia que fechan de marzo del 1478Biblioteca Valenciana / Hispanic

Miraflores: una joya cultural

A 3 kilómetros de Burgos se sitúa la cartuja de Miraflores. Fundada en el siglo XV, es el monasterio de esta orden más conocido desde el punto de vista histórico-artístico: es patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 2015, asociado al Camino de Santiago. Su rico patrimonio interior es visitable, con una amplia proporción del monasterio abierto al público. La cartuja custodia el lugar de reposo de los reyes de Castilla Juan II y su mujer Isabel de Portugal (padres de Isabel I de Castilla 'la Católica') y el infante Alfonso de Castilla (su hermano).

El retablo mayor de la iglesia, obra de Gil de Siloé, está policromado con oro de América, y se considera una de las obras más importantes de la escultura gótica nacional. A destacar también son las trece vidrieras flamencas que adornan los muros de la iglesia, obra de Martín de Soria. La cartuja también alberga piezas de gran valor de Joaquín Sorolla o Pedro Berruguete, que han sobrevivido a las guerras napoleónicas y la funesta desamortización de Mendizábal. Por último, la obra más destacada que hoy reside fuera de la cartuja es el Tríptico de Miraflores, obra del pintor flamenco Rogier van der Weyden, donada al monasterio por Juan II de Castilla. La obra fue robada en un saqueo en las guerras napoleónicas y hoy se exhibe en la Gemäldegalerie de Berlín.

La jornada de un cartujo se rige por la oración y el sacrificio

La jornada de un cartujo se rige por la oración y el sacrificioCartuja de Miraflores

Un día de un cartujo

23:30 — Levantarse, asearse y rezar en su celda
00:15 — Oficio de Maitines y Laudes (cantadas)
03:00 — Vuelta a su celda y vuelve a acostarse
06:30 — Levantarse y rezar en la celda
07:00 — Oficio de Prima, seguido del Ángelus
08:00 — Santa Misa: siempre es cantada
10:00 — Oficio de Tercia, estudio y trabajo manual
11:30 — Comer
12:00 — Ángelus y Oficio de Sexta
12:30 — Tiempo libre
14:00 — Rezo de Nona y trabajo manual
16:15 —Oficio de Vísperas, lectura espiritual y oración
18:30 — Cena
18:45 — Ángelus y Oficio de Completas
20:00 — Acostarse
Los cartujos nunca comen carne, y su cena siete meses al año es pan con una bebida

Los cartujos nunca comen carne, y su cena siete meses al año es pan con una bebidaLe Chartreaux

Montealegre: oculta en el Maresme

Menos conocida y con una comunidad más reducida, la cartuja de Montealegre se encuentra en la ladera de un monte en las inmediaciones de Tiana (Barcelona), en la comarca catalana del Maresme. Su menor número de monjes refleja con más radicalidad la vida de los cartujos, que, estando tan cerca de la Ciudad Condal (el complejo dista apenas 15 kilómetros de Plaza Cataluña, centro neurálgico de Barcelona), viven en aislamiento, silencio y oración. El monasterio funciona como un pequeño mundo cerrado, heredero de siglos de tradición.

Construida en el siglo XV, la comunidad no experimentó grandes cambios hasta los últimos 200 años, donde los cartujos abandonaron el recinto cuatro veces: durante las guerras napoleónicas, durante el trienio liberal, tras la aciaga desamortización de Mendizábal (el monasterio fue saqueado y quemado, y todo el patrimonio confiscado por el Estado) y durante la Guerra Civil. En este conflicto, seis cartujos fueron asesinados por milicianos y la comunidad solamente volvió acabada la guerra, donde residen desde entonces. Además, el seminario menor de la archidiócesis de Barcelona estuvo desde 1940 hasta 1998 anexo a la cartuja. La iglesia principal es de estilo gótico más modesto, alargado y estrecho, pero no se puede visitar.

En invierno varios monjes cartujos recogen leña para calefactar el recinto

En invierno varios monjes cartujos recogen leña para calefactar el recintoLe Chartreaux

Benifasar: hogar de las cartujas

La única cartuja femenina de España se encuentra en una loma cerca de Puebla de Benifasar (Castellón), en la comarca del Bajo Maestrazgo. Desde el siglo XVII, cuando había en España 21 monasterios cartujos femeninos y masculinos, el de Benifasar es el último de monjas aún activo, sumado a los cenobios de monjes de Porta Coeli, Miraflores y Montealegre. Las religiosas de esta orden comparten la misma regla de vida que sus homólogos cartujos: silencio casi absoluto, soledad en celdas individuales y una intensa vida de oración.

Su día a día reproduce el esquema cartujo: largos periodos de retiro, trabajo manual dentro de la propia celda y encuentros comunitarios muy limitados. La clausura es estricta y el contacto con el exterior, prácticamente inexistente.

La cartuja de Benifasar está hermanada con la de Nonenque, al sur de Francia

La cartuja de Benifasar está hermanada con la de Nonenque, en Aveyron (Francia)Cartuja de Benifasar

La iglesia del monasterio es visitable, y consiste en un templo gótico del siglo XIII, con adiciones de los siglos posteriores. Inspirada en la espiritualidad cisterciense, la iglesia acoge un Cristo de 2,20 metros de altura y la imagen de Nuestra Señora de Benifasar. Las dos tallas son obra del escultor catalán Lluís Maria Saumells i Panadés. La cartuja castellonense ha mantenido tradicionalmente un perfil bajo, por lo que pocos saben de la existencia de estas monjas. Sin embargo, el único monasterio femenino de la Orden de los Cartujos en España revela una espiritualidad única, que no distingue entre hombres y mujeres en su exigencia radical.

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