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Ilustración del hermano Lorenzo entre fogones y el Papa León XIV

«Leedlo si queréis saber algo de mí»: El libro de un carmelita que ha marcado la espiritualidad de León XIV

La editorial San Pablo recupera 'La práctica de la presencia de Dios en la vida cotidiana', un clásico del siglo XVII escrito por Lorenzo de la Resurrección

«Un periodista alemán me dijo: Dígame un libro que podríamos leer para comprender quién es Prevost». La anécdota la ha referido el propio León XIV, quien no dudó en su respuesta: «Hay muchos... Uno de ellos se titula La práctica de la presencia de Dios. Es un libro realmente sencillo, de alguien que ni siquiera firma con su apellido, el hermano Lorenzo, escrito hace muchos años».

Efectivamente, el libro ya tiene alrededor de 400 años, ya que el hermano Lorenzo de la Resurrección –que era su «apellido» en la vida religiosa– nació y vivió en Francia entre 1614 y 1691. Ahora, la editorial San Pablo lo ha recuperado y lo acaba de publicar. A lo largo de sus 220 páginas, este «clásico imperecedero de la espiritualidad cristiana sigue iluminando la vida cotidiana de los creyentes, recoge las cartas, conversaciones y enseñanzas del humilde carmelita, quien descubrió el secreto de una vida profundamente unida a Dios en medio de las tareas más sencillas».

La portada del libro del hermano LorenzoSan Pablo

El propio León XIV prologa el libro, con una introducción firmada en la Ciudad del Vaticano el pasado 11 de diciembre. «Junto con los escritos de San Agustín y otros libros, este es uno de los textos que más han marcado mi vida espiritual y me han formado en lo que puede ser el camino para conocer y amar al Señor», reconoce el Santo Padre en la introducción de la obra.

El Papa recurre también a una carmelita española, Santa Teresa de Jesús, «que también había dado testimonio de esta familiaridad con el Señor hasta el punto de hablar de 'un Dios de las ollas'», subraya. «La experiencia de unión con Dios, descrita en las páginas de fray Lorenzo como una relación personal hecha de encuentros y conversaciones, de ocultamientos y sorpresas, de abandono confiado y total, recuerda las experiencias de los grandes místicos», constata León XIV en el prólogo.

El Santo Padre destaca un último y curioso detalle: «Como muchos místicos, fray Lorenzo habla con gran humildad, pero también con humor». Y lo ilustra con una anécdota: «Puede decir irónicamente que Dios le ha engañado, porque él, que entró quizás un poco presuntuosamente en el monasterio para sacrificarse y expiar duramente sus pecados de juventud, encontró en cambio una vida llena de alegría».

«Leedlo si queréis saber algo más de mí, de la que ha sido mi espiritualidad durante mucho tiempo, en medio de grandes desafíos, viviendo en Perú durante los años del terrorismo, siendo llamado al servicio en lugares donde jamás habría pensado que sería llamado a servir», concluye.