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El protoincunable que custodia la diócesis extremeña

El protoincunable que custodia la diócesis extremeña

La diócesis de Plasencia presenta su protoincunable con motivo del Día del Libro

El impresor Hermann Liechtenstein lo imprimió en Vicenza (Italia) en 1480, y su autor es Giovanni Tortelli, primer bibliotecario de la Biblioteca Vaticana

La diócesis de Plasencia ha publicado en libre acceso el protoincunable que forma parte de la colección de la Biblioteca de los Jesuitas de ese municipio cacereño. Los protoincunables son los libros impresos en la fase más temprana de la invención de la imprenta con tipos móviles por Gutenberg. Se sitúan cronológicamente entre 1472 y 1480.

La obra es Ioannis Tortellii Arretini commentariorum grammaticorum de orthogrphia [sic] dictionum e graecis tractarum prooemium incipit, y se imprimió en Vicenza (Italia) el último día (31) de octubre de 1480 por el impresor Hermann Liechtenstein, según se observa en el colofón, parte final de la obra donde se indicaba el impresor, el lugar y la fecha en esta primera etapa de la imprenta.

El protoincunable que custodia la diócesis extremeña

El extraordinario protoincunable que custodia la diócesis extremeña

Se trata de un diccionario de gramática y ortografía de griego que utiliza muchos ejemplos de mitología clásica para definir los diferentes conceptos, y está impreso en latín y en griego. Su autor es Giovanni Tortelli, destacado humanista, gramático, además del primer bibliotecario de la Biblioteca Vaticana encargado por el Papa Nicolás V de organizar y catalogar la colección inicial de manuscritos que dio origen a la Biblioteca Vaticana.

Contiene más de 3.000 palabras, precedido por una sección teórica sobre las reglas fonéticas y ortográficas para transcribir del griego al latín. Este ejemplar tiene la peculiaridad de que los huecos para las dos primeras capitales o iniciales están miniadas o dibujadas. Una de las características más comunes de los protoincunables es la existencia de huecos en las iniciales mas importantes para que fueran miniadas o iluminadas de forma manual.

Las primeras bibliotecas públicas

Este ejemplar podría pertenecer a la colección de la Librería del Colegio de los Jesuitas de Plasencia, «pero no podemos asegurarlo sin el inventario que se realizó cuando se trasladó esta librería a la Biblioteca Episcopal de Plasencia terminada de construir en 1774 en el pontificado del obispo José González Laso, cumpliendo la real cédula de 1771 y real provisión de 1772 de Carlos III, en que mandaba crear a los obispos en su palacios bibliotecas públicas para sus diocesanos, además de trasladar las colecciones de las librerías de los colegios de los jesuitas que estaban en desuso al haber decretado su expulsión en 1667 por el motín de Esquilache», detallan desde la diócesis extremeña. «Estamos ante el primer plan a nivel nacional de Bibliotecas Públicas y la de Plasencia es por lo tanto la primera biblioteca pública de la ciudad, que gracias a su extraordinaria historia se conserva tal y como se creó a finales del siglo XVIII», agregan.

La duda de su procedencia se afianza debido a que la gran mayoría de las obras que se trasladaron de la Librería de los Jesuitas tienen esa anotación manuscrita de propiedad, pero casi todas fueron reencuadernadas en pergamino flexible con las iniciales BEDP en el lomo (Biblioteca Episcopal de Plasencia) y en aquel momento lo que primaba era el pergamino de la encuadernación. «Por lo tanto, adaptaban los ejemplares a la encuadernación guillotinando lo que sobresaliese de la misma. En este ejemplar en su íncipit (primera hoja de los incunables) solo podemos leer 'Plasencia' y en la línea superior intuir 'de la Librería'», señalan desde la diócesis.

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