León XIV (i) saluda desde el balcón del Palacio Episcopal junto al arzobispo de Barcelona Juan José Omella (d)
Visita del Papa León XIV
Cinco grandes mensajes del Papa León XIV en la Catedral de Barcelona
El Papa ha iniciado su agenda en Barcelona con un acto celebrado en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia
El Papa ha iniciado su agenda en Barcelona con un acto celebrado en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, donde ha presidido el rezo de la Hora Media. En este primer encuentro han estado presentes el cardenal Joan Josep Omella, sacerdotes, seminaristas y diversos representantes de la diócesis, que han acompañado al Santo Padre en una celebración marcada por el carácter orante y comunitario de la Iglesia.
Durante su homilía, el Pontífice ha situado en el centro de su reflexión la identidad de la Iglesia como una comunidad llamada a vivir desde el amor de Dios. A partir de esa idea, ha subrayado la necesidad de construir comunión, no como un elemento accesorio, sino como una dimensión esencial de la vida cristiana. La Iglesia, según el hilo de su intervención, no se entiende desde el aislamiento de sus miembros, sino desde la relación viva que los une en una misma fe y en una misma misión.
El Santo Padre ha recurrido a las imágenes de la Esposa y del Cuerpo para explicar esta realidad. Con ellas, ha recordado que la Iglesia nace de saberse amada por Cristo. Esa conciencia de amor recibido es, en su planteamiento, el origen de toda vida eclesial. No se trata únicamente de una pertenencia externa o de una organización estructurada en torno a funciones concretas, sino de una comunidad que brota de una relación profunda con el Señor.
Recogemos a continuación algunas de sus frases más destacadas:
«Sólo quien se deja amar por Dios puede construir, con los demás, las obras del amor»
«Trabajar juntos no es una elección de «estilo», sino una necesidad fisiológica».
«Somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu»
Él es también la Cabeza a la que estamos unidos como miembros de un único organismo, unos al servicio de otros, «hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación» (Ap 5,9)
«En un mundo desgarrado por guerras y divisiones [...] queremos ser «mártires», es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz»