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El recién fallecido Camillo Ruini junto a San Juan Pablo II en un vuelo papal de 1991

El recién fallecido Camillo Ruini junto a San Juan Pablo II en un vuelo papal de 1991Arturo Mari, L'Osservatore Romano

Muere el cardenal Ruini, gran figura de la Iglesia del siglo XX, servidor de tres Papas y clave en Medjugorje

El purpurado, fallecido a los 95 años, fue vicario general de la diócesis de Roma, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y una de las figuras de mayor peso eclesial en el último siglo

La historia de la Iglesia del siglo XX ha perdido a una de sus figuras más relevantes: el cardenal Camillo Ruini, quien falleció a última hora de este martes, a los 95 años. Así lo anunció el cardenal Baldassare Reina, vicario de la archidiócesis de Roma, la misma que el purpurado fallecido pastoreó durante décadas.

En los últimos meses, el estado de salud del cardenal se había agravado, lo que le obligó a recibir asistencia diaria en su domicilio. Anteriormente, había sufrido diversos problemas de salud, entre ellos un infarto en julio de 2024 y una insuficiencia renal en 2025, que le obligaron a ingresar en el Policlínico Gemelli de Roma.

La Santa Sede ha mostrado su agradecimiento «por la larga y fructífera vida cristiana» de Ruini y «por su servicio a la Iglesia». «Su liderazgo pastoral, de 1991 a 2008 –expresa la sede pontificia en un comunicado–, ha dejado una profunda huella de su inteligencia a la hora de interpretar la presencia de los cristianos en la ciudad, a lo que se sumó la responsabilidad de presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia italiana».

Y, en efecto, el cardenal Ruini ha sido uno de los grandes actores secundarios de la Iglesia de las últimas décadas: impulsor de los «principios no negociables» de Benedicto XVI, como antes lo fue de la «nueva evangelización» de Juan Pablo II, su papel en los tres últimos cónclaves ha sido decisivo para generar opinión, no tanto en torno a personas concretas, sino en cuanto a las necesidades específicas de la Iglesia.

La propia Santa Sede lo ha definido como «perspicaz a la hora de discernir los giros políticos y sociales del país, consideró fundamental guiar las transiciones culturales con el orgullo católico de ser depositarios de un patrimonio de valores que no hay que ocultar, sino custodiar y defender, cumpliendo así su lema episcopal Veritas liberabit nos».

Una vida al servicio de la Iglesia

Ruini vino al mundo el 19 de febrero de 1931 en Sassuolo, en la provincia de Módena, Italia. Estudió filosofía y teología en la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y fue ordenado sacerdote en 1954. Sus primeros años los dedicó a labores académicas y pastorales en su región natal.

En 1983, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Reggio Emilia-Guastalla. Años más tarde, en 1991, el mismo Pontífice lo nombró cardenal. Desde ese mismo año lideró la Conferencia Episcopal Italiana hasta 2007 y fue vicario general de Roma hasta 2008, ejerciendo como la mano derecha de Benedicto XVI para la administración pastoral de la diócesis de la capital italiana.

Bajo su mando la Iglesia italiana adoptó una postura muy activa en el debate público y político del país. En marzo de 2010, Benedicto XVI le confió la dirección de la comisión especial del Vaticano encargada de investigar las presuntas apariciones marianas en Medjugorje. La investigación concluyó formalmente en 2014.

Su lema episcopal, Veritas liberabit nos («La verdad os hará libres»), da bastantes pistas de su trayectoria pastoral. Durante su vida publicó muchos ensayos e investigaciones. Su enseñanza ha versado sobre la relación entre fe y cultura y sobre la relevancia antropológica de la fe cristiana. Camillo Ruini defendió, con su vida y obras, la identidad católica frente a las distintas manifestaciones del relativismo moderno.

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