Los internos del centro penitenciario de Burgos en el encuentro con las monjas de Iesu Communio
El sorprendente encuentro entre los reclusos de la cárcel de Burgos y las monjas de Iesu Communio
La cita ha tenido lugar en el monasterio de San Pedro Regalado el pasado viernes
Apriori puede ser difícil imaginarse juntos a un convicto encarcelado y a una monja de clausura dedicada a la vida contemplativa. Sin embargo, un encuentro de estas características ha sido posible gracias a la colaboración de la archidiócesis de Burgos y el centro penitenciario de la misma ciudad. Seis internos de este centro visitaron el pasado viernes 19 de junio el monasterio de San Pedro Regalado, casa madre de las Iesu Communio. Desde la pastoral penitenciaria califican el encuentro como «muy emocionante y esperanzador».
Los presos devuelven así la visita que varias integrantes de Iesu Communio, entre ellas, la madre Verónica Berzosa, fundadora del instituto religioso, realizaron hace unos meses al penal. Allí tuvieron ocasión de compartir su experiencia con algunos de los residentes y, a su vez, nutrirse espiritualmente de las vivencias de estos en prisión.
Un encuentro lleno de esperanza
Los reclusos han participado en este encuentro junto a la directora del centro penitenciario, Beatriz Sahagún, un grupo de voluntarios de la pastoral penitenciaria de la archidiócesis, encabezado por su delegado, David Alonso, un sacerdote y dos frailes dominicos.
David Alonso confirmaba para El Debate que la visita «ha sido muy esperanzadora», ya que que la unión de «los dos mundos» ha servido para estrechar lazos y abrir horizontes de mira.
Reclusos de Burgos rezando con las monjas de Iesu Communio junto a la Virgen
El encuentro consistió en una charla donde se trató la virtud de la esperanza desde ambas perspectivas y posteriormente un rato de oración conjunta frente a la Virgen que caracteriza a las hermanas de Iesu Communio (la Bella Pastora). Las monjas se encontraban «muy emocionadas», comenta Alonso.
Eliminar los prejuicios y estereotipos
El delegado de la pastoral penitenciaria también explica los grandes frutos que suponen para los convicto el poder presenciar la realidad que se vive en la casa madre de las Iesu Communio: «Pueden tener una visión sin prejuicios naturales y eliminar los estereotipos que todos tenemos». Las diferencias religiosas no fueron un problema, a la visita acudieron cuatro católicos, un musulmán y un agnóstico, y todos salieron muy contentos tras vivir de primera mano un «impacto muy bonito y positivo», señala David Alonso.
Desde la archidiócesis de Burgos esperan que estos encuentros se puedan repetir en el futuro para que el mayor numero de internos puedan compartir más emociones y experiencias con la comunidad de las Iesu Communio.