Los cuatro obispos que han incurrido en excomunión latae sententiae tras recibir la consagración esta mañana en Ecône (Suiza)
Los cuatro santos que contrapone Munilla a los lefebvrianos por su obediencia fiel al Papa
La actitud de rebeldía de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X contrasta con la aceptación fiel y humilde de los santos a lo largo de la historia de la Iglesia
No les cita específicamente, pero no cabe ninguna duda de a quién se refiere monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, en el último mensaje que ha subido a sus redes sociales. «¡No hay ortodoxia sin obediencia al Papa! La tradición de la Iglesia es unánime en lo que a la obediencia se refiere», ha señalado el prelado pocas horas antes de que se consumara esta mañana la consagración ilícita, pero válida, de cuatro obispos en Ecône (Suiza) pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
Frente a estos cuatro nuevos prelados, el obispo de Orihuela-Alicante ha propuesto a otros tantos santos que destacaron por su obediencia al Santo Padre, y son los siguientes:
San Benito: «El primer grado de humildad es la obediencia sin demora»
San Benito de Nursia
Es el hombre que inició una verdadera revolución en la puesta en marcha en Occidente de un estilo de vida cristiano del que salió una impresionante estela de monjes. Se le presenta como proveniente de una familia ilustre, aunque de costumbres austeras, como era propio de la montaraz Umbría italiana, donde nació en torno al 480 d.C.
El nombre de Benedictus lo empleó su biógrafo, san Gregorio, para jugar con los conceptos expresados en la palabra y afirmar que «fue bendito, además de por el nombre, por la gracia». «Deberíamos preguntarnos», escribe el historiador Jacques Le Goff, «a qué excesos se habría visto abocada la gente del Medievo si no se hubiera alzado esta voz grande y dulce».
Escribió su célebre Regla en torno al 530. Se trata de un manual, un código de oración para la vida monástica. El estilo es familiar. Desde el prólogo hasta el último de los 73 capítulos, Benito exhorta a los monjes a aguzar «el oído del corazón» y a «no desesperar nunca de la misericordia de Dios».
Santo Tomás de Aquino: «La obediencia es la mayor de las virtudes después del amor»
«¡Vosotros lo llamáis el buey mudo! Yo os digo que este buey mugirá tan fuerte que su mugido resonará en todo el mundo». San Alberto Magno, su maestro, no se equivocó. Con estas palabras, lo defendió de sus compañeros de estudios, quienes le habían dado ese apodo por su carácter taciturno y aparentemente poco brillante.
Santo Tomás de Aquino
Tomás nació en el castillo de Roccasecca, en el Bajo Lazio, de los Condes de Aquino, emparentados con el Emperador Federico II. Su padre, Landolfo, esperaba que fuera abad del monasterio de Montecassino, pensando que de ese modo se habría conjuntado el carácter tímido y amable de su hijo con sus ambiciosos planes políticos. Pero Tomás, rechazando cualquier ambición, ya había elegido una Orden mendicante para convertirse en fraile dominico en Nápoles.
Amaba el estudio y no es difícil imaginar por qué su inmensa producción filosófico-teológica ha causado un gran impacto entre los teólogos contemporáneos. Un día, el 6 de diciembre de 1273, Tomás le dijo a su cofrade Reginaldo que ya no escribiría más: «No puedo, porque todo lo que he escrito es como paja para mí en comparación con lo que se me ha revelado». Según algunos biógrafos, una experiencia mística con Jesús precedió a esta decisión. Parece ser que cayó enfermo en 1274, en el viaje a Lyon, donde el Papa Gregorio X lo había convocado para el Concilio, y murió en la abadía de Fossanova. Tenía sólo 49 años.
San Gregorio Magno: «La obediencia es la única virtud que siembra todas las demás y las conserva una vez sembradas»
Nació en torno al año 540 de una familia noble romana. Su padre era el senador Gordiano y su madre, Silvia, también está incluida en el santoral. Estudió derecho y ocupó el cargo de prefecto de Roma entre los años 572-574. En estos años convierte su casa solariega del monte Celio en monasterio; con el tiempo llegará a levantar en sus posesiones de Sicilia otros seis monasterios más. Incluso parece que él mismo se sometió a la regla de san Benito en el monasterio de san Andrés.
San Gregorio Magno, doctor de la Iglesia
En el año 390 fue elegido Papa por el pueblo, por el clero y por el Senado. Muere el 12 de marzo del año 604. El 20 de septiembre del 1295 lo declaró doctor de la Iglesia el Papa Bonifacio VIII.
San José María Escrivá: «Obedecer es el camino seguro. Siempre»
El único español de los cuatro santos que recupera monseñor Munilla es san Josemaría Escrivá de Balaguer. El fundador del Opus Dei nace en 1902 en Barbastro (Huesca), el segundo de seis hermanos. Aprende de sus padres y en la escuela los fundamentos de la fe e incorpora tempranamente a su vida costumbres cristianas como la confesión y la comunión frecuentes, el rezo del Rosario y la limosna. La muerte de tres hermanas pequeñas y la ruina económica familiar le hacen conocer muy pronto la desgracia y el dolor: esta experiencia templa su carácter, de un natural alegre y expansivo, y le hace madurar.
San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei
En Madrid, el 2 de octubre de 1928, durante un retiro espiritual, nace el Opus Dei. Tras una fructífera vida dedicada a la evangelización, fallece en Roma el 26 de junio de 1975.