Fundado en 1910
El cardenal Cobo y fray Alfredo Maroto se funden en un abrazo tras la bendición abacial

El cardenal Cobo y fray Alfredo Maroto se funden en un abrazo tras la bendición abacialAlfonso Gordon

El cardenal Cobo vuelve al Valle de los Caídos para presidir la bendición del nuevo abad

Quince abades, decenas de sacerdotes y cientos de fieles arroparon ayer a fray Alfredo Maroto, que recibió la Regla de san Benito, el anillo, la mitra y el báculo pastoral, signos propios del ministerio abacial

Un abrazo parece haber puesto fin a las diferencias surgidas entre el arzobispado de Madrid y la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Ayer miércoles, el cardenal José Cobo y fray Alfredo Maroto Herranz, OSB se fundían en un abrazo fraternal en presencia de quince abades benedictinos, agustinos y cistercienses venidos de varios puntos de España y del extranjero; de más de un centenar de religiosos y sacerdotes de distintas congregaciones religiosas y diócesis, y de cientos de fieles que asistieron a la bendición abacial de fray Alfredo, celebrada en la imponente basílica subterránea.

El momento de la consagración durante la misa

El solemne momento de la consagración durante la misaAlfonso Gordon

Allí, entre los restos de los más de 33.000 caídos de ambos bandos de la Guerra Civil que se encuentran enterrados y por los que la comunidad benedictina ora diariamente, el cardenal Cobo mandó un mensaje: «En un tiempo en el que abundan los políticos, los gestores y los técnicos, en la Iglesia seguimos necesitando paternidad». «Hombres capaces de sostener una comunidad desde el servicio, desde la escucha de sus alegrías y heridas, de discernir los caminos del Espíritu para cada fraternidad y ayudar a que no se pierda el norte cuando llegan las dificultades», enumeró el purpurado.

Según afirmó el cardenal arzobispo de Madrid, «una de las grandes misiones de la vida benedictina es ser artesanos de paz en un mundo fragmentado, polarizado y herido». Así, recordó que la tradición de san Benito nació en una época de profundas transformaciones y que los monasterios «no fueron espacios de confrontación, ni de repliegue en el pasado. Supieron mirar al futuro», enfatizó. «Aquí se muestra que la reconciliación es más fecunda que la victoria», afirmó, en el corazón del monumento que se erigió, precisamente, para orar por la reconciliación de los españoles, y no como reconocimiento a una victoria militar.

La larguísima procesión de sacerdotes y abades que participaron en la bendición abacial

La larguísima procesión de sacerdotes y abades que participaron en la bendición abacialAlfonso Gordon

Según el arzobispado, tras recibir la Regla de san Benito, el anillo, la mitra y el báculo pastoral, signos propios del ministerio abacial, el padre Maroto dirigió unas palabras de agradecimiento en las que evocó la historia de la abadía de la Santa Cruz desde su fundación en 1958.

El cardenal Cobo entregó a fray Alfredo Maroto los signos propios del ministerio abacial

El cardenal Cobo entregó a fray Alfredo Maroto los signos propios del ministerio abacialAlfonso Gordon

Al término de la celebración, el abad presidente de la Congregación de Santa Otilia, fray Geoffroy Kemlin, dio lectura al mensaje que el Papa León XIV había enviado con motivo de la bendición abacial. El documento, firmado por el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, transmitía el saludo y la cercanía del Pontífice al padre abad. Fuentes cercanas a la comunidad benedictina del Valle de los Caídos han subrayado la importancia de este gesto, en plena ofensiva del Gobierno de Pedro Sánchez por «resignificar» el complejo monumental.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas