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Los mártires hospitalarios de San Juan de Dios

Los mártires hospitalarios de San Juan de Dios

90 años de los primeros mártires de 1936

El terror que no respetaba ni la nacionalidad: los siete mártires colombianos asesinados en Barcelona

Acribillados el 9 de agosto de 1936, pese a contar con salvoconductos, fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II en 1992, convirtiéndose en los primeros beatos de Colombia

«Los ojos estaban fuera, los rostros sangrantes y todos oprobiosamente mutilados, desfigurados, irreconocibles, horribles. No tuve palabras para expresar la cólera y resolví contemplarlos en silencio». El cónsul colombiano en la convulsa Barcelona de 1936, Ignacio Ortiz Solano, describía así, en una carta oficial, el salvaje asesinato de siete compatriotas suyos, hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Sus edades oscilaban entre los 22 y los 29 años, eran de familias muy católicas, de origen humilde; habían renunciado al mundo para ayudar a los enfermos y aceptaron ir a España para cumplir el sueño de estudiar para servir.

Así lo explicaba en una reciente entrevista con Aleteia el padre Dayro Norley Meneses, también hospitalario. Tras el asalto por parte de los milicianos del Hospital Psiquiátrico San José, en Ciempozuelos, municipio a 35 kilómetros de Madrid, donde servían los jóvenes, la embajada colombiana hizo las gestiones pertinentes para que pudieran viajar de Madrid a Barcelona y, desde allí, hasta su país. Les habían suministrado pasaportes especiales y brazaletes tricolores para recalcar su condición de extranjeros.

En Madrid, estas medidas funcionaron. Sin embargo, el 8 de agosto no llegaron a la estación del tren de Sants, en Barcelona, donde aguardaba el cónsul colombiano, y nadie supo darle noticias sobre su paradero. «Después de varias diligencias, por casualidad, un miliciano le informó de que estaban detenidos en la cárcel. En la prisión, pese a mostrar los documentos que probaban su nacionalidad, su condición y la protección por parte de la embajada, le negaron la entrada, aunque le dijeron que al día siguiente podría entrevistarse con ellos», explicaba el padre Dayro.

Los cuerpos desfigurados de los siete mártires colombianos

Los cuerpos desfigurados de los siete mártires colombianos

El 9 de agosto el diplomático regresó a la prisión, pero de allí lo remitieron al Hospital Clínico, donde comprobó que los religiosos habían sido fusilados junto a más de 120 hombres. En su informe a la Cancillería, Ortiz Lozano describió con indignación cómo encontró en una putrefacta morgue los cuerpos de aquellos inocentes.

Fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II el 25 de octubre de 1992, convirtiéndose en los primeros beatos colombianos de la Iglesia católica.

Los siete mártires colombianos asesinados el 9 de agosto de 1936

  • Beato Rubén de Jesús López Aguilar: Nació en Concepción (Antioquia) el 12 de abril de 1908. Entró en la Orden Hospitalaria donde profesó el 27 de marzo de 1932. En 1934 lo trasladaron a la comunidad de Ciempozuelos. Se distinguió por su espíritu de oración y por el amor y cuidado a los enfermos. Se mantuvo fuerte en la prueba y en las dificultades. Durante su estancia en España le pedía a Dios que le concediera la gracia del martirio.
  • Beato Arturo Ayala Nino: Nació en Paipa (Boyacá), el 7 de abril de 1909. Recibió una educación cristiana y entró en la Orden con 19 años, en 1928. En 1930 lo destinaron a España donde formó parte de varias comunidades. Se distinguió siempre por su piedad hacia los enfermos. En 1934 empezó sus estudios sacerdotales.
  • Beato Juan Bautista Velázquez Peláez: Nació en Jardín (Antioquía) el 9 de julio de 1909; fue bautizado con el nombre de José. Su padre le dio una sólida formación cristiana. Antes de entrar en la Orden sacó la titulación de maestro, profesión que ejerció hasta su ingreso en la Orden el 29 de febrero de 1932. Emitió la profesión religiosa en 1933. En abril de 1934 se trasladó a España donde ejerció con espíritu de servicio y generosidad el servicio a los enfermos en varias comunidades: Córdoba, Granada y Ciempozuelos. Mientras viajaba de Madrid a Barcelona para volver a su país de origen, fue fusilado junto al grupo de Hermanos el 9 de agosto de 1936. Tenía 27 años de edad.
  • Beato Eugenio Ramírez Salazar: Nació en La Ceja (Antioquía), el 2 de septiembre de 1913. En el bautismo le pusieron el nombre de Alfonso Antonio, que cambió por Eugenio en la vida religiosa. Emitió los votos religiosos el 24 de septiembre de 1933. Lo trasladaron a España en 1935 para que profundizara en sus estudios y su formación profesional. Estaba feliz porque decía: «En España debe ser fácil santificarse porque es una tierra con muchos y grandes santos».
  • Beato Esteban Maya Gutiérrez: Nació en Pacora (Caldas) el 19 de marzo de 1907. Fue bautizado con el nombre de Gabriel. Entró en la Orden con 25 años y emitió los votos religiosos el 24 septiembre de 1933 tomando el nombre de Hno. Esteban. Un compañero suyo dijo que era muy humilde y que asistía a los enfermos con mucha piedad y competencia; destacaba por su talento y por su preparación científica. Llevaba un año residiendo en España cuando lo fusilaron en Barcelona.
  • Beato Melquiades Ramírez Zuloaga: Nació en Sonsón (Antioquía) el 13 de febrero de 1909. Fue bautizado con el nombre de Ramón. Entró en la Orden con 24 años. Profesó el 25 de diciembre de 1934. Fue trasladado a España en 1935 para que completara su formación hospitalaria y religiosa en la comunidad de Ciempozuelos (Madrid). En su breve vida se distinguió por su sensibilidad y por su labor con los enfermos que realizó con gran amor.
  • Beato Gaspar Páez Perdomo: Nació en Unión, municipio de Huila, el 15 de junio de 1913. Fue bautizado con urgencia porque su vida peligraba, con el nombre de Luis Modesto. Abrazó la vida religiosa con 20 años. Con la profesión religiosa tomó el nombre de Gaspar. Lo trasladaron a España después de la profesión religiosa para que completara su formación espiritual y profesional.
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