El arzobispo de Oviedo, en la gruta de Covadonga
El arzobispo de Oviedo denuncia la «avalancha amañada» de Ceuta y reclama con urgencia «medidas no populistas»
Monseñor Sanz Montes ha aprovechado su homilía por la festividad de Nuestra Señora de Covadonga para denunciar que la invasión «se ha cobrado muchas vidas» y ha dejado a Ceuta «sitiada entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores».
El arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, ha reclamado este martes, durante la homilía pronunciada con motivo de la festividad de la Virgen de Covadonga, patrona de Asturias, el establecimiento de «medidas sensatas, no populistas ni demagógicas» ante la inmigración, y ha alertado que la situación de Ceuta «no es un flujo migratorio sin más» sino «una auténtica avalancha que compromete nuestra soberanía».
El prelado recordó que «No son simplemente 'moros en la costa' con otros turbantes que ahora nos turban, sino que esos jóvenes ocupantes son igualmente víctimas de estrategias amañadas».
Sanz Montes, que ha pronunciado su homilía en la basílica de Covadonga ante representantes de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, así como de diferentes formaciones políticas e instituciones sociales y religiosas, ha lamentado «nuestra debilidad en el panorama geopolítico y la fragilidad de nuestras fronteras, que lo son también de Europa».
Una situación, aseveró, que ha dejado a la población ceutí «sitiada entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores». «Tamaña tragedia –añadía– se ha cobrado muchas vidas en el intento y ha dejado a ese entrañable rincón de España bajo la extorsión con muchas consecuencias diarias que hay que solucionar cuanto antes».
«Chantajes y secretos bien guardados»
El arzobispo franciscano evitó caer en cualquier tipo de discurso ventajista, y recordó cómo muchos de los que asaltaron la frontera entre España y Marruecos «vienen huyendo de infiernos políticos que cercenan sus sueños de futuro, al no permitirles asomarse al mañana cuando les niegan la libertad, los derechos más elementales, el trabajo, la dignidad y la esperanza».
Otros «vienen de hambrunas en las que fenecen por falta de alimentos básicos que no tienen que llevarse a su boca. Escapan de radicalismos religiosos que les sofocan la conciencia en nombre de un dios falseado y tirano que los humilla». Algo que les empuja «a la gran escapada, pensando en España, en Europa, intentando recomenzar la vida que otros destruyen».
Sin embargo, Sanz Montes señaló cómo «a los países de procedencia les sale a cuenta esa tremenda estampida, como se ha demostrado en este caso, con sus chantajes con secretos bien guardados, y los cuantiosos recursos que ingresan de instituciones de España y de la Unión Europea, en vez de afrontar sus problemas que deben solucionar en sus lares».
«Lamentablemente no todos caben»
El arzobispo ovetense ha defendido que los inmigrantes tienen su «agradecida acogida», aunque ha planteado: «¿Cuántos podemos asumir?». Como recordó, tanto en España como en Europa «lamentablemente todos no caben» y aunque ha señalado «el deber humano y cristiano de ensanchar la hospitalidad», también ha dicho que es necesario establecer medidas para acoger a quienes sea posible «pensando en su dignidad, su integración real y sus posibilidades laborales, educativas y sanitarias».
También ha apostado por ayudar a resolver los problemas en los lugares de origen y por «descartar» a quienes entren «con intenciones perversas de toda calaña inconfesables».
Finalmente, ha reclamado recuperar la esperanza y ha afirmado que, aunque muchas situaciones puedan parecer imposibles, «no lo son para Dios», al tiempo que ha llamado a trabajar por «un mundo distinto» y a construir una sociedad basada en la verdad, la bondad y el bien común.