La maniobra del helicóptero para trasladar la cruz hasta el Aneto tuvo que desarrollarse con gran precisión
Así ha sido la espectacular instalación de la cruz del Aneto seis meses después de ser vandalizada
La estructura metálica, de casi cuatro metros de altura y alrededor de 100 kilogramos de peso, ha sido trasladada hasta la cumbre en helicóptero, tras ser restaurada
El 17 de abril se dio la voz de alarma: la cruz metálica que coronaba el Aneto (Huesca) había desaparecido, objeto de un acto vandálico. Alguien se había tomado la molestia de escalar los 3.404 metros de altura del pico con una radial a cuestas para cortarla en su base. Ahora, casi 200 días después, la cruz vuelve a coronar la montaña más elevada del Pirineo, después de que el ayuntamiento de Benasque, en el que se encuentra el Aneto, encargara su reparación y contratara los servicios de una compañía de helicópteros para transportar el pasado sábado la inmensa estructura metálica, de casi cuatro metros de altura y alrededor de 100 kilogramos de peso.
Según el Diario del Alto Aragón, la cruz data de 1951, cuando fue instalada por el Centre Excursionista de Catalunya. Su desaparición en abril «provocó una oleada de indignación entre las instituciones y los colectivos montañeros. El alcalde de Benasque, Manuel Mora, apeló al respeto y a la conservación de los elementos que forman parte del patrimonio y la historia del territorio».
En julio, un joven montañero francés de 18 años, Maël Le Lagadec, cargó con una gran cruz de madera hasta el techo de los Pirineos para reemplazar la que había sido vandalizada. «Pensaban que bromeaba cuando decía que volvería a subir tantas veces como hiciera falta para reinstalarla», afirmó Le Lagadec en sus redes sociales. Y no; ciertamente, no bromeaba. Dos semanas después, alguien la volvió a vandalizar, pero esta vez no fue necesario que el joven volviese a escalar el Aneto: tan solo un día después, varios montañeros lograron recuperar y reinstalar en la cima la cruz de madera de nogal.
Ahora, la estructura metálica original vuelve a ser visible en la cumbre del Aneto, saludando a los montañeros –civilizados– que llegan hasta allí.