Francisco González de Córdova encabeza el listado de los 80 mártires de Santander
El santoral se ensancha hoy con la beatificación de los 80 mártires de Santander
El cardenal Marcello Semeraro preside en la catedral cántabra la ceremonia que elevará a los altares a Francisco González de Córdova y 79 compañeros
Fueron encarcelados, torturados y, finalmente asesinados. Por odio a la fe. Y murieron perdonando. Unos fueron fusilados; a otros, les maniataron y les arrojaron al mar. Es el caso del sacerdote Manuel Crespo Vega (1886-1936), que fue arrestado y trasladado a la checa de Neila, en Santander, desde Comillas. El 20 de diciembre de 1936, fue sacado y llevado al muelle, para conducirlo mar adentro a la entrada de la bahía y, una vez allí, arrojarlo al mar –pies y manos atados con una soga– por la zona de la isla de Mouro. «Su cuerpo apareció, sin cabeza, en la playa de Somo, el 17 de febrero de 1937, siendo enterrado en el cementerio de este pueblo. Después de ser liberada Santander, sus restos fueron reconocidos por su hermana y trasladados, el 14 de julio de 1938, al cementerio de Comillas. Tenía 50 años de edad cuando fue asesinado», recoge la biografía que facilita la diócesis cántabra.
El cartel promocional de la beatificación
Manuel Crespo Vega es uno de los 80 mártires asesinados in odium fidei que hoy serán beatificados en la solemne celebración eucarística que presidirá, a partir de las once de la mañana en la catedral de Santander, el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, que lo hará en representación del Santo Padre. Todos ellos fueron asesinados en la diócesis cántabra entre agosto de 1936 y septiembre de 1937, «por amor a Dios y fidelidad al Evangelio».
De los 80 sólo se pudieron recuperar los restos de los 17 de ellos, que serán inhumados en la Capilla de los Mártires ubicada en la catedral santanderina tras la ceremonia. Durante todo el fin de semana, la torre del templo permanecerá iluminada de color rojo, tono vinculado tradicionalmente con la sangre derramada por los mártires. De hecho, será el color de las vestiduras litúrgicas que se empleen en la misa de las beatificaciones.
La torre de la catedral santanderina, iluminada de rojo
Los testimonios de amor y perdón de los mártires son sobrecogedores. En la noche del 24 de octubre de 1936, unos milicianos fueron a casa del sacerdote Eloy Sedaño Hoyos (1904-1936) y le exigieron que los acompañase, pues tenía que declarar en Torrelavega; pero allí no llegó. «Le ataron con una soga al automóvil, y le llevaron a la Cuesta de la Montaña, donde a la mañana del día siguiente apareció su cadáver, horriblemente mutilado», explican desde la diócesis.
Tiroteado en la cama
Otro presbítero, José Salcines Salas (1873-1936), se encontraba enfermo y postrado en cama, rezando el Breviario, cuando tres milicianos fueron a buscarle el 16 de septiembre. «Le dispararon una ráfaga de tiros, alcanzándole cinco. También alcanzaron e hirieron levemente a su sobrina, Matilde Bolado Salcines, que en aquel momento se encontraba en la misma habitación. Al salir, los milicianos se llevaron la cartera del Siervo de Dios con dinero, unas lentes de oro y documentación de la Iglesia. Medio muerto por los disparos, el sacerdote fue trasladado a la Casa de Salud de Valdecilla, donde falleció al día siguiente. Tuvo palabras de conmiseración para sus agresores antes del atentado, y de perdón después del mismo. Tenía 63 años de edad cuando fue asesinado», prosiguen.
El listado completo de los 80 mártires que hoy serán beatificados en Santander se puede encontrar aquí.
Según ha informado obispado de Santander, en la misa que presidirá el cardenal Marcello Semeraro concelebrarán el obispo de la diócesis, monseñor Arturo Ros, y una veintena de cardenales, arzobispos y obispos, entre ellos los tres últimos obispos de la diócesis: Manuel Sánchez, obispo emérito de Santander, Vicente Jiménez, arzobispo emérito de Zaragoza, y José Vilaplana, obispo emérito de Huelva.
Cardenales y obispos
También concelebrarán los cardenales Carlos Osoro, arzobispo emérito de Madrid, y Ricardo Blázquez, arzobispo emérito de Valladolid; los arzobispos de Oviedo, Jesús Sanz; de Burgos, Mario Iceta; de Santiago de Compostela, Francisco José Prieto, y de Pamplona, Florentino Roselló; los obispos de León, Luis Ángel de las Heras; de Huesca y Jaca, Pedro Aguado, y de San Sebastián, Fernando Prado; los obispos auxiliares de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, de Valencia, Fernando Enrique Ramón, y de Getafe, José María Avendaño; y el administrador diocesano de Astorga, Francisco Javier Gay.
De la Orden de los Carmelitas Descalzos, a la que pertenecen tres de los futuros nuevos beatos, asistirán el Secretario General, en representación del padre General; el Postulador General de la Orden, y los priores de las Provincias de Navarra, Ibérica y Portugal, además del actual párroco de la iglesia del Carmen y Santa Teresa de Santander, padre Ajay Nazareth, además de más de 160 presbíteros, entre ellos, el prior de la Abadía de Viaceli, en Cóbreces.