06 de diciembre de 2022

Daniel Ortega junto a su mujer Rosario Murillo en Managua el 15 de agosto de 2022

Daniel Ortega junto a su mujer Rosario Murillo en Managua el 15 de agosto de 2022Jairo Cajina / AFP

Cristianos perseguidos

Silencio, cárcel o destierro: las opciones que da Ortega a los sacerdotes críticos

Desde que el representante del vaticano fue expulsado de Nicaragua «los ataques y la persecución contra los religiosos se ha incrementado»

el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica publicó el pasado martes un análisis sobre la situación en Nicaragua, titulado «Sin Dios y sin ley», en el que afirmaban: «La confrontación del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con la Iglesia católica está llegando a uno de sus puntos más álgidos». Así mismo, valoró: «El nivel de presión y violencia política ha llevado a varios religiosos a la cárcel, al silencio forzado y al destierro».
Además de la expulsión del nuncio apostólico, Waldemar Stanislaw Sommertagun, un grupo de sacerdotes, entre ellos el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, y Edwin Román, han sido «forzados a salir del país entre 2019 y 2021, respectivamente, igual que las recién expulsadas Misioneras de la Caridad» de la orden Madre Teresa de Calcuta.

Acoso y detenciones

En lo que va de año las autoridades nicaragüenses han detenido a tres sacerdotes, entre ellos, Manuel García, enjuiciado y condenado por violencia doméstica; la mujer pasó de víctima a acusada por no inculpar al religioso. Los otros dos detenidos son Leonardo Urbina, enjuiciado por un supuesto delito de abuso sexual contra una menor, y Óscar Benavidez, a quien de momento no han acusado de nada.
En «estos primeros meses del año se produjeron acosos, intentos de detención y sitio a al menos tres religiosos: los sacerdotes Uriel Vallejos y Harving Padilla, párrocos de las iglesias en Sébaco y Masaya, respectivamente, y a monseñor Rolando Alvarez», obispo de la Diócesis de Matagalpa.
«El episodio más reciente es el sitio que la Policía ha instalado contra monseñor Rolando Alvarez, uno de los obispos más reconocidos y queridos de Nicaragua, que tiene a su cargo las dos diócesis más importantes al norte del país y ha tenido una posición crítica respecto al Gobierno y la situación en general», apuntó la CETCAM.
Según el informe del centro, el Ejecutivo nicaragüense pretende forzar a Álvarez a salir del país, pero el obispo no ha aceptado. Por otro lado, describe así las causas que están llevando al gobierno de Ortega a implementar estas medidas: «aunque parezca una locura o irracionalidad, esta escalada de confrontación de los Ortega-Murillo en contra de la Iglesia en realidad se corresponde con su estrategia de institucionalizar el Estado policial sobre Nicaragua y esto pasa por terminar de silenciar todas las voces críticas o no subordinadas que existen»

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