Soldados de Burkina Faso realizan tareas de vigilancia en un campo de refugiados
Cómo vive un catequista la fe entre el miedo a un atentado y a la persecución
«Todos tenemos familiares que han sido arrestados, asesinados o secuestrados durante los momentos de oración, pero Jesús nos da palabras que nos consuelan», señala un catequista en una de las zonas más peligrosas del mundo para los cristianos
«Tenemos alegría en nuestros corazones a pesar de la situación de seguridad reinante en la zona; seguimos teniendo fe en Jesucristo», declaran en un mensaje a Agencia Fides los catequistas de Makalondi, Bomoanga, Kankani y Torodi, zonas entre Níger y Burkina Faso, que sufren atentados perpetrados por grupos yihadistas.
Miedo en el estómago
«Todos tenemos familiares que han sido arrestados, asesinados o secuestrados durante los momentos de oración, pero Jesús nos da palabras que nos consuelan», continúa el mensaje. «Vivimos con el miedo en el estómago, pero seguimos adelante junto a Cristo que nos da su palabra que nos consuela cada día. A pesar de la situación, nuestra fe crece, nuestras iglesias se llenan cada domingo para rezar. Sea cual sea la situación, debemos seguir rezando en la capilla como en las familias según las realidades de cada entorno. Sigamos anunciando la buena noticia, con la fe que Jesús mismo sin desanimarnos a pesar de la situación que vivimos cada día».
Él está con nosotros para toda la vida
Sólo en los dos últimos días, cinco mujeres, un hombre y cinco voluntarios del ejército han muerto en una serie de atentados perpetrados en el este de Burkina Faso. Las mujeres murieron el 20 de marzo, al estallar el cadáver de un hombre asesinado el día anterior que estaba cargado de explosivos, en el centro–este del país, donde son frecuentes las incursiones yihadistas.
«Él está con nosotros»
A pesar de la maldad que demuestra el episodio, los catequistas subrayan que es posible vivir las bienaventuranzas en un contexto de sufrimiento, actualizando el mensaje evangélico.
«Tenemos la alegría de escuchar cada día la palabra de Dios, que nos da consejos sobre cómo superar la situación de seguridad en nuestros diferentes entornos. Tenemos la alegría de ser cristianos a los que el propio Jesús preparó para estar listos para cualquier situación que ocurra en su nombre, Él está con nosotros para toda la vida. Todos los que han abandonado sus pueblos a causa de la inseguridad afirman estar felices de no haber sido expulsados por nada. Bienaventurados todos los que viven en zonas donde la paz está totalmente ausente y no pueden llevar la buena nueva a los pobres. Bienaventurados todos los que están aislados a causa de la inseguridad de la tierra y no tienen comida ni una situación aceptable. Bienaventurados los que han perdido a su sacerdote y siguen rezando. Bienaventurados los que ya no tienen medios de transporte ni red para comunicarse, pero siguen proclamando la buena nueva», afirman en medio de la inminencia de un nuevo atentado.
Por su parte, el padre Mauro Armanino, misionero de la Sociedad de Misiones Africanas, que trabaja en Niamey, también testimonia esta fe que se vive Este en las zonas fronterizas entre Níger y Burkina Faso, donde el pueblo gourmanché vive la prueba del sinsentido de la violencia. «Está escrito por catequistas sobre la arena de nuestro Sahel. Está destinada, en este tiempo que nos prepara a la Pascua, a los cristianos que viven en otros lugares, ¡a todos nosotros! Es una buena noticia que trae y comparte el sabor de las bienaventuranzas», relata el misionero.