Última foto de san Carlos de Foucauld.
Esta es la oración de san Carlos de Foucauld al Perpetuo Socorro que nunca falla
Cada 27 de junio se conmemora a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, advocación de la que era muy devoto el monje san Carlos de Foucauld.
Cada 27 de junio se conmemora a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, advocación de la que era muy devoto el monje san Carlos de Foucauld.
Tras varios años alejado de la fe, Carlos se convirtió y entró en la Orden de los Trapenses. Abandonó todo y peregrinó a pie hasta Tierra Santa. En Nazaret vivió unos tres años como jardinero y artesano para los peregrinos.
Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para él
El bien para Jesús
En una meditación del 30 de junio de 1897, el ermitaño reflexionó sobre la Visitación de María, resaltando que en este misterio la Virgen nos enseña a iluminar, a consolar y a cuidar de los otros en Jesús; de ahí que pidiera siempre la gracia «de emplear mi existencia de tal manera que haga el mayor bien posible a Jesús, para glorificarlo tanto como sea posible, para hacer conmigo lo que Él quiera».
Además, de acuerdo con los Misioneros Redentoristas, propagadores del Perpetuo Socorro, San Carlos compuso una plegaria en la que se consagró a esta Virgen.
En el escrito, san Carlos recuerda cómo la Virgen lo ha socorrido y guiado como un niño, que pide su protección y poder compartir por siempre su amor con todos.
Oración escrita por San Carlos de Foucauld
Tú, a quien me he confiado y consagrado
hace ya algunos años,
y que tan bien me has socorrido
y tan fielmente me has guardado y conducido,
mi buena Madre, estréchame junto a ti.
Yo me pongo en tus manos como un pequeño.
Me abandono a ti como un niño en mantillas.
¡Guárdame, guarda mi corazón!
Haz que en esta noche, en este día y siempre
yo y todos los que Jesús quiere ver junto a sí,
podamos compartir sin cesar tu amor,
tu mirada, tu adoración de nuestro Señor.