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Puerto Francisco de Orellana

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La Iglesia lucha contra las petroleras que destruyen la Amazonía por 1.200 millones al año

«Una Amazonía que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana y la vida desbordarte que llena sus ríos y selvas, y que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida», señaló el Papa Francisco

La Iglesia católica, a través de la Red Eclesial Panamazónica en Ecuador (Repam Ecuador), que agrupa a los seis obispos de la Amazonía ecuatoriana, manifestó su deseo a favor de votar «Sí» a la consulta nacional que propone detener la extracción de petróleo del Bloque 43-ITT, uno de los yacimientos más importantes del país.

Según comparte la Agencia Fides, el presidente de la Repam Ecuador y obispo de Aguarico, Adalberto Jiménez, anunció en rueda de prensa el inicio de una campaña de esta plataforma sinodal para promover el «Sí» en el plebiscito que se celebrará el próximo 20 de agosto en coincidencia con las elecciones generales extraordinarias.

Apoyo de Cáritas

La campaña contará con el apoyo de la organización Cáritas Ecuador, cuyo secretario ejecutivo José García, también expresó el respaldo al «Sí» en otra consulta que se realizará en la misma fecha en Quito para prohibir la minería en el Chocó Andino, una reserva de la biosfera dentro del área metropolitana de la capital ecuatoriana.

El obispo Jiménez, en cuyo vicariato apostólico que dirige se encuentra el Bloque 43-ITT, indicó que su postura es hacer un llamado a la retirada del petróleo del Parque Nacional Yasuní, considerado el corazón de la Amazonía ecuatoriana por ser una de las zonas con mayor concentración de biodiversidad del mundo.

Cuidar la selva y sus gentes

«'Sí' a la vida, 'Sí' al Yasuní, 'Sí' a la vida de la Amazonía y 'Sí' a la vida del planeta Tierra», reconoció Jiménez quien recordó que, cuando el Papa Francisco lo nombró obispo de Aguarico, le encomendó cuidar la selva y a los pueblos que habitan en ella.

El obispo citó las palabras de Francisco sobre sus deseos de «una Amazonía que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana y la vida desbordarte que llena sus ríos y selvas, y que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida».

Huaoranis

Huaoranis

Si bien no se han reportado derrames de petróleo a la naturaleza en el Bloque 43-ITT desde que inició sus operaciones en 2016, Jiménez habló del impacto en general de la industria petrolera en la Amazonía ecuatoriana, donde a lo largo de cincuenta años se han suscitado varios derrames de gran volumen.

La muerte de los indígenas

La autoridad eclesiástica también mencionó la contaminación de ríos con metales pesados a causa de la minería ilegal en el río Punino, donde acusó al Gobierno de no ser lo suficientemente contundente para erradicar alrededor de un centenar de máquinas excavadoras que siguen removiendo el lecho fluvial y sus riberas en busca de oro.

«Cuando se habla de esta explotación como el progreso del país, va a significar la muerte para los pueblos indígenas, y de esa flora y fauna y esta riqueza natural», dijo Jiménez.

Si bien en el Yasuní se extrae petróleo desde los años 80 con los Bloques 16, 31 y 67, la consulta nacional se ciñe únicamente al 43, el más reciente de ellos en entrar en operaciones.

Del Bloque 43-ITT, la empresa estatal Petroecuador, extrae diariamente unos 55.000 barriles de petróleo, lo que equivale al 11 % de la producción nacional, que ronda los 480.000 barriles diarios. De acuerdo a la empresa, el perjuicio para el Estado en caso de cesar la extracción de crudo será de 1.200 millones de dólares al año y de 13.800 millones de dólares en 20 años, cifras que no comparten los ambientalistas, que piensan que será mucho menor.

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