Luis Fernando Figari fue el fundador de Sodalicio de Vida Cristiana en 1971
El Sodalicio «asume con docilidad» su disolución casi dos semanas después
El grupo apostólico peruano expresó su «dolor y profundo arrepentimiento» por los abusos cometidos dentro de la organización y pidió perdón a las víctimas
El grupo apostólico peruano Sodalicio de Vida Cristiana (SVC), envuelto en denuncias por abusos en los últimos años, confirmó el pasado domingo, 20 de enero, que el Papa Francisco había decretado su disolución. Sin embargo, no fue hasta casi dos semanas después, el 31 de enero, que el grupo emitió un comunicado desde su VI Asamblea General, celebrada en Aparecida (Brasil), en el que finalmente reconocieron la decisión y aseguraron asumirla con «docilidad».
«Mantenemos nuestra confianza en la Providencia de Dios. Reafirmamos nuestra plena obediencia al Papa Francisco y lo seguimos acompañando con nuestras continuas oraciones», señalaron en el comunicado.
En el documento, el Sodalicio expresó su «dolor y profundo arrepentimiento» por los abusos cometidos dentro de la organización y pidió perdón a las víctimas. «Pedimos perdón a todas las personas afectadas por las heridas producidas y por el escándalo que esto ha ocasionado», añadieron.
Además, agradecieron la orientación de la Iglesia durante los últimos años, en particular la labor de los delegados pontificios, el cardenal Gianfranco Ghirlanda y fray Guillermo Rodríguez Rico, quienes han supervisado el proceso de intervención.
Filtraciones, expulsiones y división interna
El anuncio oficial del Vaticano fue inicialmente filtrado por la prensa antes de su publicación oficial, lo que generó tensiones dentro del Sodalicio. En su comunicado, la organización afirmó que la noticia «sobre el hecho era cierta» pero que contenía «varias inexactitudes».
Ante esto, la Asamblea General convocó una reunión interna en la que dos miembros admitieron haber filtrado la información sin autorización. Ambos fueron expulsados de manera definitiva. El grupo también lamentó que la situación haya generado dudas sobre una posible implicación del cardenal Ghirlanda en la filtración.
Un escándalo que marcó a la Iglesia en Perú
Fundado en 1971 en Perú por Luis Fernando Figari, el Sodalicio de Vida Cristiana fue durante décadas una de las organizaciones laicas más influyentes en la región. Sin embargo, en 2017, el Vaticano sancionó a Figari y lo apartó de la vida comunitaria tras denuncias de abuso sexual, psicológico y físico. Desde entonces, la organización estuvo bajo estricta supervisión eclesiástica.
El 9 de diciembre de 2024, el Papa Francisco recibió en el Vaticano a los periodistas Pedro Salinas, Paola Ugaz y Elise Ann Allen, quienes habían denunciado hostigamiento judicial y personal tras investigar los abusos cometidos dentro del Sodalicio. Su trabajo, reflejado en el libro Mitad monjes, mitad soldados (2015), expuso los testimonios de las víctimas y sacó a la luz las irregularidades dentro del grupo.
A pesar de su disolución, los sodálites aseguraron que seguirán en comunión con la Iglesia y agradecieron el apoyo recibido en estos años. «Agradecemos todas las orientaciones que la Iglesia nos ha dado, especialmente a través de los Delegados Pontificios. También a nuestra familia espiritual, que nos ha acompañado con su testimonio y oraciones», concluyeron.