Fundado en 1910

Cientos de muertos trasladados en camionetas tras la masacre de los pastores fulani

Masacre de 200 cristianos en Nigeria: «Las bandas fulani están impulsadas por una ideología islamista»

«Los supervivientes de la masacre están aterrorizados; han sufrido y presenciado violencias indescriptibles», denuncia el padre Remigius Ihyula, coordinador de la Comisión de Justicia, Paz y Desarrollo de la diócesis de Makurd

El horror golpeó el estado de Benue, en el sureste de Nigeria. La misión católica de Yelwata, en la zona de Guma, se convirtió en escenario de una auténtica carnicería la noche del 13 al 14 de junio cuando grupo armado de pastores fulani dejó tras de sí una escena de pesadilla: al menos 200 muertos y toda una comunidad católica desplazada y destrozada.

«Los supervivientes de la masacre están aterrorizados; han sufrido y presenciado violencias indescriptibles», denuncia el padre Remigius Ihyula, coordinador de la Comisión de Justicia, Paz y Desarrollo de la diócesis de Makurdi, en declaraciones a la Agencia Fides.

Los fallecidos formaban parte de un grupo de desplazados que habían buscado refugio en la parroquia de San José, tras haber sido previamente expulsados de sus aldeas. «Se trata de varios cientos de personas desplazadas, expulsadas de sus tierras por bandas de pastores fulani, que fueron acogidas en una estructura de la parroquia de San José», explica el padre Ihyula.

Un ataque premeditado y constante

Pero ni siquiera la iglesia fue un lugar seguro. El ataque fue directo, premeditado y devastador. Los cristianos del estado de Benue fueron quemados vivos, acuchillados y ejecutados a tiros mientras intentaban huir de la masacre. Tras la matanza, la estructura fue completamente destruida. «Los supervivientes lo han perdido todo: alimentos, ropa, colchones, mantas, medicamentos... están en una situación desesperada», lamenta.

Y no se trata de un hecho aislado. Según Ihyula, lo que ocurre en Benue no es una serie de episodios esporádicos, sino una campaña sostenida y organizada. «Aquí vivimos un goteo constante. Un día matan a tres personas, otro a diez, y así sucesivamente».

El sacerdote lanza una acusación clara y sin matices: esto no es una consecuencia del cambio climático. Rechaza tajantemente el relato difundido por algunos medios que retratan a los fulani como víctimas de la sequía. «No, no se trata de eso. Las bandas de pastores fulani están impulsadas por una ideología islamista. Buscan conquistar las tierras de agricultores cristianos para fundar un Estado islámico», sostiene.

La experiencia del padre Ihyula no deja lugar a dudas. Él mismo ha intentado abrir canales de diálogo: «Como responsable de la Comisión de Justicia y Paz de la diócesis de Makurdi he intentado entablar diálogo con los fulani, pero siempre han rechazado cualquier acercamiento», concluye.