Fundado en 1910
Madre Eliswa Vakayil, pionera de la vida religiosa femenina en la India, fue beatificada.

Madre Eliswa Vakayil, pionera de la vida religiosa femenina en la India, fue beatificada

Madre Eliswa Vakayil: la pionera de la vida religiosa femenina en la India

Fue beatificada el pasado 8 de noviembre esta mujer a la que el Papa destacó por su compromiso «valiente en favor de la emancipación de las muchachas más pobres»

El pasado sábado 8 de noviembre la Iglesia elevó a los altares en Kochi, ciudad situada en el estado indio de Kerala, a Madre Eliswa Vakayil, un nombre que el Papa destacó en su audiencia general por su «valentía en favor de la emancipación de las muchachas más pobres» y que es fundamental para entender la historia de la vida religiosa femenina en la India.

Fundó la primera Tercera Orden de Carmelitas Descalzas (TOCD) indígena destinada a las mujeres en la India. Pero su camino hacia la vida consagrada fue notablemente atípico. Antes de escuchar la llamada definitiva, fue esposa, madre de una hija y finalmente viuda.

Es precisamente esta experiencia vital la que le permitió desarrollar una sensibilidad especial a las necesidades de las mujeres de su tiempo. Dios transformó su identidad: de madre biológica, pasó a ser «esposa de Cristo y madre espiritual de muchos», tal y como señala el portal de noticias vaticano.

De esposa y madre a fundadora

Entre los años 1831 y 1913, Madre Vakayil se erigió como la pionera de la vida religiosa en Kerala. Lo más relevante es que abrió las puertas de la vida consagrada tanto a las mujeres católicas de rito latino como a las de rito siro-malabar. Inspirada en la espiritualidad carmelitana y teresiana, su proyecto combinaba la vida de oración con el servicio y la tarea educativa.

El cardenal malasio Sebastián Francis señaló en la homilía de la ceremonia que esta «visión inclusiva» fue innovadora, pues «se adelantó a su tiempo y es una verdadera expresión de la sinodalidad en acción: caminar juntos en comunión». Su fe inquebrantable no fue solo un asunto privado, sino el fundamento de su espiritualidad, visión y misión.

Su ejemplo fue tan potente que trascendió su propia vocación: inspiró también a su familia. Su hermana Thresia y su hija Anna la acompañaron en el mismo camino de fe y colaboraron con ella en la fundación del primer convento de Carmelitas Descalzas Teresianas en Kerala, en 1866, bajo la guía espiritual de los misioneros carmelitas italianos.

Fe, educación y misericordia

Lo que define la herencia de Madre Eliswa es su incansable compromiso con la acción social y la educación. Entendió que la fe debía traducirse en obras concretas a favor de los más vulnerables.

Su labor se materializó en la fundación de una escuela, un orfanato y un colegio para niñas. Este esfuerzo educativo se combinó con una intensa labor pastoral dirigida a las mujeres más pobres y marginadas.

El cardenal Francis resumió la trayectoria de la nueva beata al señalar que su historia refleja la senda de la santidad: «un 'sí' concreto, constante y coherente en cada situación en la que Dios los coloca».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas