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Mosaico del exorcismo del demonio de GerasaWikimedia

Hallado el escenario donde Jesús realizó el exorcismo de la «Legión» y donde la piara de cerdos se precipitó al lago

Un enclave a orillas del Mar de Galilea reúne las claves textuales, geográficas e históricas del célebre episodio bíblico

Un acantilado abrupto junto al agua, un cementerio excavado en la ladera y los restos sumergidos de un antiguo puerto. Tres piezas que, encajadas con precisión, apuntan a un mismo lugar: la costa oriental del Mar de Galilea. Allí, según sostiene el arqueólogo Scott Stripling, pudo tener lugar el exorcismo de la «Legión» y la estampida de cerdos descritos en los evangelios.

Stripling, director de excavaciones de la Asociación para la Investigación Bíblica, lleva años hilando datos textuales, geográficos y arqueológicos para localizar el escenario del pasaje. La pista definitiva llegó de una excavación de 1985 que había documentado decenas de antiguos puertos en torno al lago, incluido el de Kursi, Israel.

Aquella infraestructura —dos enormes espigones de piedra y un gran estanque de peces— habría recibido la barca de Jesús cuando desembarcó procedente de la orilla occidental. «Desde el puerto, cada detalle bíblico encaja dentro de un radio de 200 metros», afirma el arqueólogo.

Los evangelios coinciden en tres elementos: un acantilado junto al agua, tumbas en las inmediaciones y la llegada por barco. En Kursi, esos elementos confluyen casi sin fisuras. A menos de cincuenta metros de la ribera se eleva una pared de roca; sobre la colina se abren antiguas tumbas judías; y bajo las aguas se esconde un puerto romano parcialmente sumergido.

La «Legión», un nombre que apunta a la ocupación romana

La localización del puerto fue el punto de inflexión. Gracias a fotografías aéreas y a los informes de 1985, el equipo identificó el tanque romano donde los pescadores mantenían viva la captura. Equipados con trajes de buceo, se sumergieron en las aguas transparentes. «Sentimos las piedras antes de verlas», recuerda Stripling, quien describe cómo, bajo el agua, aparecieron «bloques masivos y trabajados formando dos muelles gemelos, una construcción portuaria clásica».

El contexto histórico también refuerza la hipótesis. En el siglo I, Kursi pertenecía a la Decápolis, la liga de ciudades grecorromanas donde era habitual la cría de cerdos, animales impuros para los judíos pero necesarios para abastecer a las tropas romanas. Allí tenía presencia la Décima Legión, cuyo emblema era un jabalí.

El propio nombre con el que los demonios se identifican en el relato —«Legión»— podría, según Stripling, evocar no solo una multitud, sino la fuerza de ocupación. El hombre poseído, sugiere, «era un hombre gentil, posiblemente un recluta o trabajador fracasado, atormentado por fuerzas que reflejaban la opresión romana». Y añade: «Los cerdos no eran solo ganado, eran un suministro militar. La destrucción de los cerdos fue un poderoso acto de confrontación espiritual y simbólica».

La tradición cristiana ya había señalado Kursi como escenario del milagro, como atestiguan las ruinas de la basílica bizantina del siglo V conocida como la «Capilla del Milagro», situada en la colina que domina el antiguo puerto. En los mosaicos que aún conserva, algunos estudiosos creen ver la representación de los cerdos.

Stripling subraya un detalle que, para él, cierra el círculo del relato: tras ser liberado, el hombre curado quiso seguir a Jesús, pero recibió otra misión. «Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo» (Mc 5,19). Un año después, cuando Jesús regresó a la zona, «una multitud sale a recibirlo, lo que sugiere que el testimonio de este hombre provocó un despertar espiritual en toda la región. Su obediencia cambió una comarca».