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Rainer Maria Woelki

El cardenal Woelki da portazo al Camino Sinodal: «Para mí, este proceso está concluido»

El arzobispo de Colonia se ausenta de la asamblea de Stuttgart denunciando que la sinodalidad alemana se ha convertido en una herramienta política que ignora la autoridad del obispo y la primacía de la evangelización

Rainer Maria Woelki ha trazado una línea roja en el mapa eclesiástico alemán. El cardenal de Colonia, voz discordante y firme frente a la deriva de sus hermanos en el episcopado, ha decidido no asistir a la sexta asamblea del Camino Sinodal que ha arrancado este jueves en Stuttgart. «Para mí, el Camino Sinodal está concluido», ha sentenciado recientemente en Domradio, recordando que el compromiso original era de cinco sesiones y él ya cumplió con su presencia en ellas.

La sinodalidad no es democracia parlamentaria

La crítica de Woelki no es meramente formal. El purpurado advierte sobre el riesgo de convertir la Iglesia en un foro de votaciones sobre verdades inamovibles, poniendo un ejemplo gráfico para ilustrar el absurdo de la situación actual: «No podemos votar sobre si Jesús resucitó de entre los muertos».

Para el arzobispo de Colonia, el proceso alemán ha perdido el norte al centrarse en «implementar ciertas posturas eclesiásticas y políticas». Según Woelki, la sinodalidad, tal como la han definido los Pontífices, es un proceso espiritual y una herramienta para la evangelización; por ello, una sinodalidad que ignore este mandato es, sencillamente, «inconcebible».

Uno de los puntos de mayor fricción radica en quién tiene la última palabra en la Iglesia. Woelki rechaza la idea de que un organismo mixto, formado por obispos y laicos del Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK), tome las riendas de las diócesis.

Según Woelki, la decisión final corresponde al obispo, quien tiene «un poder de decisión que le ha sido conferido por el propio Cristo» y tiene la responsabilidad de proteger la fe de su diócesis en unidad con el Papa. Para el cardenal, integrar estructuras donde las mayorías numéricas sustituyan la responsabilidad apostólica del pastor resulta inaceptable. «Prometí proteger la fe de la Iglesia y seguir el camino de mi diócesis en unidad con el Papa. Quiero seguir haciéndolo en el futuro», aseveró.

Preocupación por las tensiones

Aunque Woelki reconoce que la situación dentro de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) es «onerosa» y las tensiones le preocupan, evita el ataque personal. «No quiero insinuar que nadie quiera hacer el mal», afirmó con prudencia. «Estoy realmente convencido de que todos los implicados, incluidos los del Camino Sinodal, quieren en última instancia lo mejor para la Iglesia». Sin embargo, las opiniones sobre cómo llegar a ello difieren.

Para el cardenal de Colonia, el punto de encuentro posible para superar esta brecha pasa por recuperar los fundamentales: la enseñanza de la Iglesia, el Concilio Vaticano II y, por encima de todo, la unidad con Roma. Mientras el Camino Sinodal siga alejándose de estos pilares, el asiento de Woelki en Stuttgart seguirá vacío.