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El Vaticano ensalza la figura de las doctoras de la Iglesia para un presente urgido de sentido

El Vaticano ensalza la figura de las doctoras de la Iglesia para un presente urgido de sentidoLu Tolstova

¿Qué sería de la Iglesia sin ellas? El «genio femenino» que Benedicto XVI puso en el centro y se recoge en un nuevo libro

Este nuevo recopilatorio de catequesis de Ratzinger invita a descubrir cómo, sin estas maestras de la vida espiritual, la historia del cristianismo habría tenido un desarrollo radicalmente distinto

un nuevo libro electrónico titulado Santas mujeres en la Iglesia, que recopila las catequesis pronunciadas por Benedicto XVI entre 2010 y 2011, viene a recordarnos que la historia del cristianismo no sería lo que es hoy sin la aportación generosa y valiente de las santas. No se trata de reconocer títulos o funciones, sino de algo mucho más profundo: el ejercicio del «genio femenino».

En estas páginas, el Papa alemán recorre la vida de grandes místicas, reformadoras y mártires que no solo sostuvieron la fe con su testimonio, sino que en muchos casos actuaron como guías espirituales para teólogos y pastores. Es lo que se denomina como la scientia amoris o ciencia del amor: un conocimiento profundo de la realidad que nace de la experiencia espiritual y que trasciende, sin oponerse a ello, el mero estudio académico.

El libro, disponible de forma gratuita, rescata figuras que enseñaron al mundo que la mística no aleja de los demás, sino que acerca. Desde la maternidad espiritual de Santa Catalina de Siena, que daba a luz almas mediante la oración, hasta la obediencia total y sabiduría sobrenatural de Santa Hildegarda de Bingen, el texto nos presenta un mosaico de mujeres que supieron introducir en el mundo las «energías que solo el amor inspirado por el Evangelio puede suscitar».

Sin estas mujeres, subraya Ratzinger, el desarrollo de la primera generación cristiana y de los siglos posteriores habría sido muy diferente. Son ellas quienes, con su «dulzura y sensibilidad religiosa», como decía santa Brígida de Suecia, han logrado a menudo que incluso sus propios cónyuges recorrieran un camino de fe, demostrando que la santidad se fragua en la vida cotidiana y en la fidelidad al encuentro con Cristo.

Hoy, la Iglesia sigue bebiendo de ese carisma que el Espíritu Santo otorgó a las mujeres para alimentar las almas y orientar la vida cristiana hacia «cumbres cada vez más elevadas». Este libro no es solo un recurso histórico; es una invitación a descubrir y recordar que, como decía santa Clara de Asís, «son los santos quienes cambian el mundo a mejor, lo transforman de modo duradero [...]. Son ellos los grandes bienhechores de la humanidad».

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