Fundado en 1910
Dom Thomas Georgeon, monje y abad de La Trappe, en Normandía

Dom Thomas Georgeon, monje y abad de La Trappe, en Normandía

El Papa recibe al abad de La Trappe, la «casa madre» de los trapenses, unos días después de que anunciara su posible cierre en 2028

Con nueve siglos de historia a sus espaldas, la posible clausura de la icónica abadía se convierte en un indicador del avance del secularismo en Occidente

El Boletín Oficial de la Santa Sede ha confirmado este miércoles el encuentro privado entre el Papa León XIV y Dom Thomas Georgeon, abad de la emblemática abadía de La Trappe, en Normandía. La audiencia se produce en un momento crítico para la que es considerada la cuna de la reforma cisterciense, tras el anuncio de que la comunidad contempla su salida definitiva del complejo para el horizonte de 2028, noticia sobre la que ya informó El Debate.

La decisión, calificada por los propios monjes como «extremadamente dolorosa», no es un cierre abrupto, sino una «reflexión en curso» ante una realidad que hoy asfixia a numerosos monasterios en Europa. La falta de vocaciones y el inasumible peso económico de mantener un patrimonio arquitectónico de dimensiones históricas han puesto en jaque una presencia monástica que ha permanecido casi ininterrumpida durante 900 años.

Un superviviente de la historia

Fundada en el siglo XII, la abadía de La Trappe ha sobrevivido a la Peste Negra, la Guerra de los Cien Años y a la persecución de la Revolución Francesa. Fue allí donde, en el siglo XVII, el abad Rancé impulsó una vuelta a la austeridad cisterciense, naciendo así la Orden de la Trapa. Sin embargo, el desafío actual es distinto. Voces como la del obispo estadounidense Robert Barron han señalado este posible cierre como un síntoma del «secularismo ideológico que está pudriendo el alma de Occidente».

A pesar de la gravedad del anuncio, Dom Thomas Georgeon ha insistido en enviar un mensaje de calma: la abadía ni se ha cerrado ni se ha vendido todavía. Los monjes permanecen fieles a su oración y trabajo, buscando soluciones «más adaptadas económica y espiritualmente» en diálogo con otras comunidades.

La visita del abad a Roma no solo tiene como trasfondo la crisis de su monasterio. Este próximo sábado, 21 de marzo, Dom Thomas presentará junto al vaticanista François Vayne el libro Tibhirine vive. La obra, coescrita por ambos, profundiza en el testimonio de los siete monjes trapenses mártires de Argelia–secuestrados en marzo de 1996 durante la guerra civil argelina y asesinados dos meses después– y se presentará en la Iglesia de los Santos Vicente y Anastasio, en un acto que contará con la participación del cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel.

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