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Incendio y destrucción de la iglesia de San Luis María Grignion de Montfort, en Cabo Delgado

Incendio y destrucción de la iglesia de San Luis María Grignion de Montfort, en Cabo DelgadoACN

Islamistas reducen a escombros una histórica parroquia en Mozambique

Miembros insurgentes incendiaron el templo y diversas instalaciones misioneras en la región de Cabo Delgado, provocando el pánico entre la comunidad cristiana local

La región de Cabo Delgado, al norte de Mozambique, ha vuelto a ser escenario de la violencia insurgente con la destrucción total de la parroquia de San Luis María Grignion de Montfort, en la localidad de Meza. El ataque, perpetrado el pasado 30 de abril por milicianos vinculados al yihadismo, se saldó con el incendio del templo, las oficinas parroquiales y la residencia de los misioneros, además de actos vandálicos en el jardín de infancia de la comunidad.

Aunque afortunadamente no se han lamentado víctimas mortales entre los misioneros cameruneses que atienden la zona —quienes no se encontraban en el lugar en el momento del asalto—, el ataque ha sumido a la población en un estado de pánico y shock generalizado.

El obispo de Pemba, monseñor António Juliasse, ha descrito los hechos como una auténtica «escena de terror». Según los testimonios locales, los terroristas no se limitaron a la destrucción física. Capturaron a civiles y les obligaron a presenciar la destrucción mientras eran sometidos a discursos de odio.

Yihadistas destruyen la iglesia de San Luis María Grignion de Montfort en Cabo Delgado

Yihadistas destruyen la iglesia de San Luis María Grignion de Montfort en Cabo DelgadoACN

Una crisis que se prolonga desde 2017

La parroquia afectada, fundada en 1946, constituía un histórico punto de referencia para la minoría católica en una región de mayoría musulmana. Este incidente se enmarca en una crisis que desde octubre de 2017 ha provocado al menos 6.300 muertes y el desplazamiento de más de un millón de personas en la provincia.

Según datos de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), el conflicto ha derivado en los últimos años en una persecución específica contra los cristianos. La persecución contra los católicos es especialmente sangrienta: se estima que unos 300 han sido asesinados en ataques dirigidos, entre ellos catequistas y la religiosa italiana María de Coppi; además, 118 iglesias y capillas han sido destruidas hasta la fecha, lo que ha llevado a que Mozambique sea clasificado como país de persecución en el Informe sobre la Libertad Religiosa 2025.

Ante el repunte de la violencia, la Conferencia Episcopal de Mozambique ha manifestado su firme condena. Su presidente, monseñor Inácio Saure, enfatizó que estos ataques «van completamente en contra de nuestra cultura de convivencia pacífica». Sin embargo, el arzobispo hizo un llamamiento a la calma para evitar que la violencia genere nuevas fracturas: «Pedimos que cesen la destrucción y las muertes. Que cesen las incitaciones al odio contra los cristianos, y pido que tampoco demos lugar a la islamofobia, porque los musulmanes no son nuestros enemigos, son nuestros hermanos queridos», dijo.

Por su parte, el Vaticano mantiene un seguimiento cercano de la situación. En diciembre de 2025, el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, visitó la región para escuchar los testimonios de las víctimas. Mientras tanto, organizaciones internacionales como ACN continúan prestando apoyo psicosocial y ayuda de emergencia a una comunidad que, en palabras de monseñor Juliasse, intenta reconstruir su fe «cada día» entre los escombros.

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