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León XIV toma a una niña en sus brazos a su llegada al Estadio de Montjuic

León XIV toma a una niña en sus brazos a su llegada al Estadio de MontjuicAFP

El Papa señala el riesgo de «espiritualizar el dolor» o reducirlo superficialmente a la «voluntad de Dios»

El Pontífice ha respondido a los testimonios de tres jóvenes que han sufrido la depresión, la violencia familiar y el vacío existencial de un sistema que «anestesia» conciencias

En esta segunda vigilia de oración con los jóvenes, celebrada esta vez en Barcelona, en el estadio de Montjuïc, tres jóvenes han vuelto a interpelar al Papa con preguntas sobre la fe, el sentido de la vida y la manera de afrontar los problemas, las crisis y el sufrimiento, como ya sucediera en la plaza de Lima en Madrid durante el primer día de su llegada. Y aunque a veces la atención suele centrarse en las preguntas para diagnosticar los problemas de hoy, en esta ocasión ha sido el Papa quien ha puesto el acento al dar una respuesta poco habitual de escuchar.

Ha sido cuando el Pontífice ha recordado una catequesis sobre las últimas horas de Jesús en la que Benedicto XVI subrayaba que el sufrimiento de Cristo se convierte en oración y en grito, una experiencia que también atraviesa la vida de los creyentes cuando Dios parece ausente. Desde ahí, el Papa ha invitado a no cerrar el dolor en el silencio ni en la desesperanza, sino a confiarlo incluso con gritos, con preguntas y con la misma honestidad con la que Job interpela a Dios en la Escritura, manteniendo siempre la certeza de una presencia que permanece incluso cuando parece callar.

Este planteamiento introduce una advertencia llamativa dentro del discurso del Papa. En esencia, subraya que la fe no puede convertirse en un mecanismo para 'explicar' o justificar el dolor de forma rápida, como si todo sufrimiento respondiera automáticamente a un plan divino cerrado. Esa «espiritualización» del dolor, advierte el Pontífice, corre el riesgo de «minimizar» la herida humana y de impedir una verdadera escucha de quien sufre. Frente a ello, el Papa propone una comprensión distinta: Dios no es la causa del sufrimiento, sino quien lo asume y lo acompaña desde dentro de la historia humana. La fe, por tanto, no elimina el dolor ni lo encierra en respuestas fáciles, sino que invita a sostenerlo con confianza, sin perder la esperanza

La anestesia del éxito y la «sana inquietud»

La primera pregunta de la noche la puso un joven bautizado recientemente, quien confesó haber buscado la felicidad en el éxito, la productividad y la imagen, encontrando solo un «vacío inmenso». La respuesta del Papa fue un golpe de realidad al sistema actual: la idolatría del beneficio y el culto a la estética no son más que «anestésicos para adormecer nuestra conciencia».

En una sociedad que nos empuja a mirar constantemente al suelo o al propio ombligo, el Papa ha reivindicado la «sana inquietud» como un don divino. «Estamos hechos a medida del infinito», recordó, instando a los jóvenes a no dejarse abrumar por los ritmos externos y a buscar la verdad «descendiendo interiormente», donde el Evangelio actúa como un pensamiento crítico frente a la injusticia.

El grito en la oscuridad: «Dios no nos abandona»

El momento más sobrecogedor llegó con el testimonio de Carmina, una joven que relató su lucha contra la depresión, esa «enfermedad silenciosa» que la llevó una noche de viernes a intentar quitarse la vida. Su pregunta, formulada desde el agradecimiento por una segunda oportunidad, fue al centro del misterio: «¿Dónde ver a Dios cuando la oscuridad es absoluta?».

León XIV denunció un modelo de crecimiento que somete a las personas a presiones que comprometen su salud mental. Pero fue más allá de lo social para entrar en lo teológico: recordó que Jesús, en Getsemaní y en la Cruz, asumió en su carne toda la angustia y soledad de la humanidad. «Dios no nos abandona», afirmó; Él «sigue crucificado con nosotros en el momento del dolor y de la soledad extrema». El Papa pidió a la Iglesia no «espiritualizar el dolor» de forma superficial, sino acompañar, tomar de la mano y confiar en que, con Dios, la vida siempre renace.

Las líneas que pronunció no dejaron lugar a dudas: «Estas experiencias ofrecen un mensaje también a nosotros creyentes, a toda la Iglesia: no debemos espiritualizar el dolor, reconduciéndolo superficialmente a la 'voluntad de Dios' o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas. Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros y nos invita a confiar en Él de modo perseverante. Recordemos lo que decía el Papa Francisco: con Dios, la vida renace siempre».

El perdón es un camino, no una respuesta automática

El tercer testimonio fue el de una joven que recordó cómo su padre intentó matar a su madre —quien se salvó gracias a un joven que dio la vida por ella— y cómo terminó creciendo en un centro de menores tras el ingreso de su padre en prisión y la caída de su madre en la droga. «¿Cómo puedo perdonar a mi padre? ¿Dónde estaba Dios cuando era una niña?», preguntó con una valentía que el Papa calificó como un «signo de la gracia».

La respuesta del Pontífice fue una lección de antropología y esperanza. Ante el «dónde estaba Dios», el Papa devolvió la pregunta a la responsabilidad humana: no se puede atribuir a Dios lo que es fruto del mal uso de la libertad y de una cultura del individualismo y la violencia. «Él nos ha dotado de inteligencia y voluntad, nos ha dado una conciencia, nos ha revestido de dignidad y de libertad, y sobre todo ha venido a nuestro encuentro para indicarnos, en su Hijo Jesucristo, el camino a seguir para que nuestra vida sea plenamente humana y en nuestra sociedad reinen la justicia, la paz y la fraternidad», señaló.

Sobre el perdón, el Papa fue realista: no es un sentimiento mágico, sino una «poderosa medicina» y un proceso largo que requiere paciencia y «pequeños pasos». Perdonar, aclaró, no significa necesariamente volver a la situación anterior, especialmente tras actos violentos, sino rechazar el odio y la venganza para sanar la propia historia.

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