El padre John Bosco Bihkong
«Vuestras oraciones han dado fruto»: liberados un sacerdote y dos religiosos tras cinco días de secuestro en Camerún
La Diócesis de Nkongsamba celebra el regreso de los tres consagrados, capturados en una de las regiones más golpeadas por la violencia separatista del país africano
La Diócesis de Nkongsamba ha anunciado oficialmente la liberación de un sacerdote y dos miembros de la Fraternidad de los Franciscanos de Emmanuel (FFE), que habían sido secuestrados el pasado 27 de junio en la región noroeste del país. Según informa ACI Prensa, los tres religiosos se encuentran ya a salvo tras haber permanecido en paradero desconocido durante casi una semana.
El abate Luc Roger Dodo confirmó la noticia a través de una carta en la que agradeció el apoyo espiritual recibido durante los días de cautiverio. «Gracias a todos por vuestras oraciones y muestras de apoyo, que han dado fruto», expresó, citando el salmo 118: «En mi angustia llamé al Señor; el Señor me respondió y me puso en libertad».
Secuestrados tras una primera misa
Los hechos se remontan a la noche del sábado 27 de junio. El padre John Bosco Bihkong se había desplazado a su aldea natal, Melim, para celebrar su primera misa tras su reciente ordenación. En este viaje tan significativo le acompañaban el hermano Sylvester Sewong, guardián del convento de la FFE en Kékem, y el hermano Marie Rodrigue Sop, quien se encuentra actualmente preparándose para su profesión perpetua.
La alegría por la celebración religiosa se vio truncada esa misma noche cuando los tres fueron capturados por desconocidos. Hasta el momento de su liberación, no se han proporcionado detalles sobre la identidad de los captores, sus motivos o si se llegó a establecer algún tipo de contacto formal para su rescate.
Este suceso no es un hecho aislado, sino que se enmarca en la grave crisis anglófona que asola las regiones del noroeste y suroeste de Camerún. Desde hace años, la inseguridad y la violencia han convertido a los civiles, y de manera recurrente al clero y a los religiosos, en objetivos estratégicos para los grupos armados que operan en la zona.
A pesar del peligro constante, la labor de la Iglesia continúa en estas regiones, donde la fe se vive en medio de una tensión política y social que no da tregua. La liberación de estos tres consagrados supone una pequeña victoria y un consuelo para una comunidad cristiana que sigue pidiendo el fin de la violencia en el país.