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Las tres dimensiones de la «luz» que el Papa propone a los jóvenes para iluminar el mundo: «No temáis edificar vuestra vida sobre él»
A través de esta metáfora, León XIV profundiza en tres pilares fundamentales: la fe para ver la realidad tal y como Dios lo hace, el amor para brindar calidez a los demás mediante la oración y la esperanza para construir un futuro de paz
El Papa León XIV ha querido estar presente, de forma virtual pero muy cercana, en el Ankawa Youth Meeting, un encuentro de jóvenes que se celebra en Erbil, Irak, del 8 al 11 de julio. En medio de guerras, tensiones e incertidumbre a nivel global, el Pontífice ha recordado a los asistentes que no deben esperar a mañana para ser protagonistas: «Los jóvenes no son solo el futuro de la Iglesia, sino también el presente».
Bajo el lema de la misión, eje central del encuentro, que se define como el compromiso vital de la Iglesia de servir al mundo compartiendo la luz de Cristo y atrayendo a hombres y mujeres a la comunión con Dios, el Papa ha utilizado la metáfora de la luz para ofrecer consuelo y dirección a una juventud que vive en una situación de «guerra e inestabilidad». Para León XIV, ser luz en medio de la oscuridad no es una tarea solitaria, pues asegura que «yo estoy con vosotros; la Iglesia está con vosotros».
1. La fe: ver la realidad con los ojos de Dios
La primera función de la luz es permitirnos ver. El Papa aclara que la fe no es un simple «mecanismo para sobrellevar las dificultades de la vida», sino el reconocimiento de la verdadera realidad. Según explica el Pontífice, tener fe implica aprender a mirar el mundo, a los demás y a nosotros mismos tal y como Dios lo hace, manteniendo el corazón fijo en nuestra «patria verdadera». Los jóvenes están llamados a que su forma de vivir sea un testimonio que permita a otros encontrar el sentido que buscan.
Mensaje del Papa
2. El amor: el calor de una relación viva
La luz también aporta calor, lo que simboliza el amor. El Papa subraya que, para ser luz en el mundo, primero hay que participar de la vida de Cristo y establecer una relación personal con Él. «Debemos conocerle», afirma el Santo Padre, señalando como herramientas fundamentales la oración diaria y los sacramentos, especialmente la Confesión y la Eucaristía. Solo desde este amor transformador se puede compartir con los demás el poder reconciliador de la gracia.
Mensaje del Papa
3. La esperanza: ser artesanos de la paz
Finalmente, la luz es esencial para el crecimiento y la nueva vida, convirtiéndose en imagen de la esperanza. En un país que anhela estabilidad, León XIV ha hecho un llamamiento a los jóvenes para que sean «artesanos de la paz» y unan a quienes los rodean. Aunque no siempre se puedan controlar los desafíos externos, el Papa asegura que siempre se puede elegir que la paz de Cristo reine en el corazón. Esta esperanza no invita a olvidar el mundo, sino a compartir con él la vida que viene de Dios.