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Este año, los cementerios de Madrid han ampliado su horario y han reforzado su servicio de limpieza, jardinería y vigilancia para acoger a los cientos de personas que se acercan en el día de Todos los Santos a recordar a sus seres queridos que han fallecido

Este año, los cementerios de Madrid han ampliado su horario y han reforzado su servicio de limpieza, jardinería y vigilancia para acoger a los cientos de personas que se acercan en el día de Todos los Santos a recordar a sus seres queridos que han fallecidoEuropa Press

Día de los Fieles Difuntos: Qué permite y qué establece la Iglesia respecto a la cremación y las cenizas

La Instrucción Ad resurgendum cum Christo, redactada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada durante el pontificado del Papa Francisco, fija los criterios sobre la sepultura y el destino de los restos mortales

Con motivo de la conmemoración de los Fieles Difuntos este 2 de noviembre, la doctrina de la Iglesia cobra especial relevancia para recordar el sentido cristiano de la muerte y el trato debido a los restos de los seres queridos. En un contexto donde la incineración se ha extendido notablemente, conviene repasar las directrices del magisterio contenidas en la Instrucción Ad resurgendum cum Christo, documento promulgado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y firmado bajo el pontificado del Papa Francisco.

La inhumación, opción prioritaria de la Iglesia

El texto vaticano reafirma la recomendación insistente de la Iglesia de sepultar los cuerpos de los difuntos en cementerios u otros lugares sagrados. Esta costumbre, arraigada en la tradición cristiana, se presenta como «la forma más adecuada para expresar la fe y la esperanza en la resurrección corporal».

Asimismo, el documento subraya que enterrar a los fallecidos pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona. Por ello, la norma eclesiástica rechaza aquellas actitudes o rituales que perciben la muerte como la anulación definitiva de la persona, como una etapa de reencarnación, o como una fusión con la naturaleza o el universo.

Permisión de la cremación y sus condiciones

Aunque la sepultura del cuerpo sigue siendo la norma preferida por mostrar un mayor aprecio hacia los difuntos, la disciplina eclesiástica aclara que la cremación no está prohibida, siempre que no haya sido elegida por razones contrarias a la fe cristiana. La doctrina católica recuerda que la incineración del cadáver no afecta al alma ni impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo.

Dónde deben custodiarse las cenizas

Para los casos en los que se opte legítimamente por la incineración, el documento establece pautas muy concretas sobre la conservación de los restos:

- En un lugar sagrado: Por regla general, las cenizas deben depositarse en un cementerio, en una iglesia o en un área dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica. La conservación en un lugar sagrado fomenta el recuerdo y la oración de la comunidad cristiana, al tiempo que evita el riesgo de olvido, falta de respeto o prácticas supersticiosas.

- Prohibición en el hogar: «No está permitida la conservación de las cenizas en el hogar», salvo situaciones excepcionales autorizadas por el obispo ordinario. Del mismo modo, no está permitido dividir las cenizas entre los distintos miembros de la familia.

- No a la dispersión ni a los objetos conmemorativos: Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no se permite la dispersión de las cenizas en el aire, la tierra o el agua, ni su conversión en joyas o recuerdos conmemorativos.

Por último, el documento advierte de que si el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, «se le han de negar las exequias, de acuerdo con la norma del derecho».

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