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15 de abril de 2024

San Alejandro de Alejandría

San Alejandro de Alejandría

Santoral

¿Qué santo celebramos hoy, 26 de febrero?

Hoy conmemoramos la memoria de san Alejandro, patriarca de Alejandría

Nació hacia el año 250. Tuvo siempre un carácter apacible y bondadoso que de modo especial demostraba con los débiles y menesterosos. Era por su natural un hombre de paz, llevaba dentro de sí un espíritu conciliador como consecuencia de la caridad.
A la muerte de Aquillas, en el 313, fue propuesto y nombrado para la sede de Alejandría y aquí se va a ver envuelto en asuntos doctrinales que le harán sufrir lo indecible, le madurarán en la profesión de la fe cristiana y lo convertirán en su paladín. No le quedará más remedio que ser fiel a su condición de pastor aun a costa de su fama y de su bienestar; tendrá que sobreponerse a sí mismo y hacer que su bondad se manifieste como intransigencia en cuestiones que él no puede tocar y menos cambiar.
El patriarca es un hombre celoso en el cumplimiento de su oficio. Le preocupan los indigentes y con ellos muestra una generosidad poco frecuente. Alienta el ascetismo de los solitarios anacoretas que se entregan sin condiciones a Dios, en el desierto de Egipto, con una vida de penitencia. Hizo construir el templo de san Teonás, el mayor de Alejandría. Mantiene la paz y tranquilidad mientras se resuelve la fecha para la celebración de la Pascua.
En torno a su persona y a su ministerio aparecerán figuras que para siempre quedan presentes en el campo de la teología: Atanasio y Arrio. El primero aprenderá a ser buen obispo a su sombra, aun a costa de destierros. El segundo llevará colgado hasta el fondo de la historia, y sobrepasando su propia muerte, el bochorno de su rebeldía y la tristeza de la pertinacia en el error. La Iglesia saldrá enriquecida por la afirmación a perpetuidad de la Verdad y el campo de la teología quedará armado con expresiones aptas para la expresión del Credo.
Al poco tiempo de ser Alejandro patriarca, comienza a dar castigo Arrio. Ha comenzado a poner al descubierto su personalidad inquieta y su carácter díscolo y rebelde; ahora comienza a predicar cosas extrañas sobre Jesucristo no coincidentes con la verdad profesada en la Iglesia. No sirven los avisos del patriarca; es más, se empeora el asunto por el favorable eco que encuentra su enseñanza en determinados sectores superficiales de creyentes y la facilidad con que la aceptan algunos provenientes del paganismo. Aquellos círculos van ampliándose y lo que comenzó solamente como una doctrina anormal va tomando tintes de herejía por la pertinacia en la defensa y por lo importante del error.
Arrianismo se denominará la herejía. Enseña Arrio que el Hijo no es eterno, sino que solo es una especial criatura. No tiene la naturaleza del Padre, solo hay una Persona divina. La Trinidad, misterio peculiar cristiano, queda destruida. Como consecuencia directa, la Redención de Cristo es limitada, no infinita.
El responsable de la fe en Alejandría no puede permanecer indiferente en estas circunstancias. Convoca, en el 318, una reunión –la llaman sínodo– para los obispos de Egipto y Libia; entre todos deben entender del tema y expresar la verdad de la fe que en la Iglesia se profesa. Todo termina con la excomunión de Arrio y la condena de su doctrina.
Como va aumentando el revuelo, el emperador Constantino toma cartas en el asunto; está mal informado por los dos Eusebios, el de Cesarea y el de Nicomedia, proclives a aceptar la doctrina nueva. Se envía como legado a Osio de Córdoba para arreglar el asunto que se estimaba como «cuestión de palabras», pero ya sobre el terreno descubre lo irreductible a la fe de Arrio y la importancia del tema. Solo una reunión general de todos los obispos podrá arreglar el problema; entre otros muchos allí está presente –aunque anciano– Alejandro y su secretario Atanasio. De este modo nació, después del de Jerusalén, el primer concilio, el de Nicea. En el año 325 expresa la Iglesia su fe genuina –tal como la vivió siempre– recibida de los Apóstoles y contenida en la Escritura Santa, condenando el arrianismo que por siglos durará entre cristianos y los separará de la verdadera Iglesia.
El patriarca Alejandro, defensor del tesoro recibido, murió poco después, en el 326, en su sede, con la misión cumplida.

Otros santos del día

Néstor, Félix, Fortunato, Diodoro, Papías, Claudiano, mártires; Alejandro, patriarca; Andrés, Flavino, Faustino, Porfirio, Auspicio, Dionisio, obispos; Agrícola, Arnoldo, Víctor, confesores; Matilde, abadesa; beata Paula Montal, fundadora. RR. Hijas de María Escolapias.

Pasos para la canonización

El acto de canonización suele ser por lo general presidido por el Papa, y es una de las ceremonias más importantes de la Iglesia católica. El proceso de canonización se produce tras la muerte del santo y normalmente la petición viene precedida por las siguientes etapas:
  • Postulación: es el proceso por el cual se presenta y se da a conocer la intención de proponer a una persona como santo. Este proceso requiere de datos biográficos y testimonios.
  • Siervo de Dios: iniciación del postulado dentro de proceso de beatificación y declaración como persona vinculada a la Iglesia católica.
  • Venerable: equivale a persona digna de estima y de honor. Asociado a una vida ejemplar y previo a la beatificación.
  • Beatificación: si se prueba la existencia de un milagro relacionado con el venerable se procede a la beatificación.
  • Canonización: si al beato puede atribuirse un segundo (o más) milagros se procede a canonizarle.
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