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San Jerónimo escribiendo (1605) de Caravaggio

San Jerónimo escribiendo (1605) de Caravaggio

¿Qué santo celebramos hoy, 30 de septiembre?

Hoy conmemoramos la memoria de san Jerónimo

Cada 30 de septiembre, la Iglesia celebra la memoria de san Jerónimo, uno de los grandes padres de la Iglesia latina y un testigo singular del Evangelio, cuya obra sigue siendo piedra angular en la tradición cristiana. Considerado doctor de la Iglesia por su sabiduría y su entrega a la Palabra de Dios, san Jerónimo pasó a la historia como el traductor de la Biblia al latín en una versión que marcaría siglos de liturgia y formación: la Vulgata.

Nacido hacia el año 340 en Estridón, en una región que se disputan hoy Croacia y Eslovenia, Eusebio Jerónimo mostró desde joven una notable inteligencia y una insaciable curiosidad intelectual. Su formación en Roma le llevó a dominar el griego y el latín con una profundidad que más tarde pondría al servicio de su vocación cristiana. No obstante, su conversión definitiva vino acompañada de una profunda crisis espiritual que lo condujo al desierto de Siria, donde abrazó la vida ascética.

Allí, entre ayunos, oración y penitencia, comenzó a estudiar hebreo, convencido de que para comprender verdaderamente las Sagradas Escrituras era necesario conocer su lengua original. Más tarde, san Jerónimo se trasladaría a Belén, donde pasaría el resto de su vida entregado a la oración, la correspondencia teológica y su labor de traductor. Fue allí donde llevó a cabo la ingente tarea de traducir toda la Biblia al latín, cotejando con esmero los textos originales en hebreo, arameo y griego.

«Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo», escribió en una de sus obras más conocidas, una sentencia que resume su pasión por la Palabra revelada y que sigue resonando con fuerza en la tradición cristiana. San Jerónimo comprendió que el acceso a la Escritura no debía quedar restringido a unos pocos eruditos, sino que debía ser puesta al alcance de todos los fieles, lo que le llevó a emprender una obra colosal con un profundo sentido pastoral y misionero.

Además de su traducción bíblica, san Jerónimo dejó una vasta producción de cartas, comentarios exegéticos, tratados y polémicas teológicas, en las que no rehuyó el tono combativo cuando consideró que la verdad de la fe estaba en juego. Fue un espíritu fuerte y, en ocasiones, severo, pero siempre guiado por un amor sincero a Cristo y a su Iglesia.

El santo falleció en Belén en el año 420. La Iglesia lo proclamó doctor en reconocimiento a su magisterio y ejemplo. Su memoria se celebra el 30 de septiembre, fecha de su tránsito, y es patrono de los estudios bíblicos, los traductores y los bibliotecarios.

La figura de san Jerónimo sigue siendo de gran actualidad en un tiempo en el que la Palabra de Dios corre el riesgo de ser reducida a una lectura superficial. Su vida invita a redescubrir la centralidad de las Escrituras y el valor del estudio como camino de santidad.

Como subraya el Papa Francisco en su carta apostólica Scripturae Sacrae Affectus, publicada con ocasión del XVI centenario de la muerte del santo, «Jerónimo nos enseña que el amor a Cristo pasa por el amor a su Palabra, y que el conocimiento de la Escritura es el camino más seguro para alimentar la fe».

Una figura, en definitiva, que desafía a cada generación de cristianos a volver al manantial de la Palabra, con humildad, rigor y pasión.

Otros santos del día

Leopardo, Víctor, Urso u Oso, Antonino, mártires; Gregorio, Honorio, Lauro, Simón, confesores; Ismidón, Leodemio, Honorio, obispos; Sofía, viuda; Cogán, Viturniano, eremita.

Pasos para la canonización

El acto de canonización suele ser por lo general presidido por el Papa, y es una de las ceremonias más importantes de la Iglesia católica. El proceso de canonización se produce tras la muerte del santo y normalmente la petición viene precedida por las siguientes etapas:
  • Postulación: es el proceso por el cual se presenta y se da a conocer la intención de proponer a una persona como santo. Este proceso requiere de datos biográficos y testimonios.
  • Siervo de Dios: iniciación del postulado dentro de proceso de beatificación y declaración como persona vinculada a la Iglesia católica.
  • Venerable: equivale a persona digna de estima y de honor. Asociado a una vida ejemplar y previo a la beatificación.
  • Beatificación: si se prueba la existencia de un milagro relacionado con el venerable se procede a la beatificación.
  • Canonización: si al beato puede atribuirse un segundo (o más) milagros se procede a canonizarle.
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