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17 de julio de 2024

La mesa de trabajo de los miembros de la Secretaría del Sínodo

La mesa de trabajo de los miembros de la Secretaría del SínodoEFE

El Sínodo no abordará la ordenación de mujeres aunque insta a que «continúe la reflexión teológica»

En el documento preparatorio para la próxima sesión del Sínodo de la Sinodalidad se enfatiza el papel de las mujeres en la Iglesia, aunque quede en el aire su posible ordenación diaconal u otras cuestiones como la homosexualidad

Ayer, 9 de julio ,tuvo lugar la presentación del documento Instrumentum Laboris que presenta los puntos que se discutirán en la segunda sesión del Sínodo de la Sinodalidad. Esta tendrá lugar del 2 al 27 de octubre en el Vaticano y contará con la presencia de unos 400 participantes.

En la primera sesión se llevó a cabo una fase de escucha, en la que se contó con diversas comunidades y realidades eclesiales de todo el mundo, sobre cuestiones como el diaconado femenino, la igualdad de género, el sentido de misión de la Iglesia o la cultura digital. En esta segunda sesión se concretizaran y profundizarán los puntos vistos durante el año pasado: de momento queda fuera el diaconado femenino.

El propio Papa Francisco ha reconocido en el pasado que "en nuestra cultura, la presencia del machismo sigue siendo fuerte, mientras que se necesita una participación más activa de la mujer en todos los ámbitos eclesiales», el documento presenta la importancia de la participación de las mujeres en la Iglesia, concretizándolo en varios puntos como promover «espacios de diálogo en la Iglesia, para que las mujeres puedan compartir experiencias, carismas, competencias, intuiciones espirituales[...], una participación más amplia de las mujeres en los procesos de discernimiento eclesial y en todas las etapas de los procesos de toma de decisiones», además de un mayor acceso a «cargos de responsabilidad en las diócesis y en las instituciones eclesiásticas» o «de responsabilidad en seminarios, institutos y facultades de teología».

Sin embargo, el documento ha adelantado que el ministerio diaconal de las mujeres «no será objeto de los trabajos de la segunda sesión» añadiendo que «es bueno que continúe la reflexión teológica, con los tiempos y modalidades adecuados». Así mismo, el documento no hace referencia de forma específica a la cuestión de la homosexualidad o las comunidades LGBTI por lo que, durante la rueda de prensa de la presentación del documento, se aclaró que el Santo Padre, en general, no pretende «fijarse tanto en temas específicos sino ir más a la raíz de como se afrontan temas, entre los cuáles, entra la homosexualidad».

Mayor promoción de los carismas

Instrumentus Laboris también enfatiza, con el propósito de promover una mayor sinodalidad en toda la Iglesia y haciendo referencia al Concilio Vaticano II que «es tarea de los pastores reconocer los ministerios y los carismas de tal suerte que todos, a su modo, cooperen unánimemente en la obra común», y que el obispo «está obligado a escuchar la voz de cuantos están implicados: fieles, comunidades, órganos de participación».

También se detiene en la importancia de ser sinodal en «las relaciones con Dios Padre, entre hermanos y entre las Iglesias». El cardenal Hollerich, que presentó ayer el documento en la rueda de prensa en el Vaticano, afirmó en una entrevista a Vatican News que «mujeres y hombres, todos están llamados por Dios a anunciar el Evangelio y a formar la Iglesia. Por tanto, hay una participación de todos y una corresponsabilidad en el anuncio del Evangelio. Esto no significa que se abandonen los ministerios ordenados, los obispos, los sacerdotes, sino que encuentran su pleno sentido en una Iglesia sinodal».

Transparencia bancaria y rendición de cuentas

El documento subraya la «exigencia de transparencia y rendición de cuentas en la Iglesia y por parte de la Iglesia» debido a los escándalos financieros y de abusos a menores en los que se ha visto implicada. Se afirma que si falta la transparencia y rendición de cuentas «deben estar en el centro de su acción a todos los niveles y no sólo a nivel de autoridad» porque sino se «alimenta el clericalismo» que se basa en la creencia de que los ministros ordenados «no tienen que rendir cuentas a nadie por el ejercicio de la autoridad que se les ha conferido».

Por ello, han hecho publicas una serie de medidas que se quieren adoptar para afrontar estas cuestiones, como la participación de los fieles en la planificación económica, así como la publicación anual de los balances financieros, rendimiento y desarrollo de las diversas actividades, ministerios y cargos de la Iglesia, todo ello enfatizando «acceso de las mujeres a puestos de autoridad y su participación en los procesos de toma de decisiones».

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