Captura de video de la señal Vatican Media, del momento en que los Reyes de España, Felipe y Letizia, rinden tributo al papa Francisco ante su féretro
«Un Papa con el corazón abierto»: Battista Re resume en su homilía el alma del pontificado de Francisco
Cuando el ataúd fue colocado frente al altar, sobre una alfombra y junto a un cirio encendido, un largo y emocionado aplauso de los cerca de 200.000 fieles presentes rompió el silencio de la Plaza de San Pedro
Bajo un cielo totalmente soleado y la mirada atenta del mundo, el último adiós al Papa Francisco tiñe de emoción la plaza de San Pedro. La homilía, a cargo del cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, traza con palabras medidas pero fuertes el perfil de un pontífice que eligió «recorrer el camino de la entrega hasta el último día de su vida terrenal».
«No estamos aquí solo con el corazón triste, sino sostenidos por la certeza de la fe», pronunció el purpurado al iniciar su mensaje, recordando que Francisco no creyó nunca que la existencia humana terminara en la tumba, sino que apostó toda su vida al «horizonte luminoso del amor de Dios».
Un Papa que estuvo «en medio de la gente»
Frente a los restos del Papa, y en medio de un silencio respetuoso, resuena a lo largo del mensaje los gestos y las imágenes que marcaron su pontificado: su cercanía con los últimos, su lenguaje cargado de metáforas espontáneas y su incisión por construir puentes en un mundo partido por las guerras y una cultura del descarte. «Fue un Papa en medio de la gente, con el corazón abierto hacia todos», afirmó Re, aludiendo a su carisma de acogida y su pasión incansable por los olvidados.
La homilía recordó aquel gesto final del pasado domingo de Pascua, cuando, debilitado por la enfermedad, Francisco quiso bendecir por última vez desde el balcón de la basílica antes de recorrer la plaza en el papamóvil. «Su última imagen, que permanecerá en nuestros ojos y en nuestro corazón», destacó el cardenal, no fue la de un Cabeza de Iglesia vencido, sino la de un pastor que siguió adelante, fiel «hasta el último momento».
«Ahora, reza tu por nosotros»
El recuerdo de su elección en 2013, su opción inmediata por el nombre Francisco, y su programa de una «Iglesia como hospital de campaña» volvieron a ocupar el centro del relato. «Fue el Papa que supo leer el cambio de época», dijo Battista Re, «buscando consolar y alentar con un mensaje capaz de llegar al corazón de las personas de forma directa e inmediata». «Misericordia y alegría del Evangelio», resumió el cardenal, «fueron las dos claves que guiaron su pontificado».
La homilía, interrumpida varias veces por el sentido aplauso de los 200.000 fieles, también evocó el grito incesante de Francisco contra la guerra, su defensa apasionada de la dignidad humana y su llamada a «construir puentes y no muros», una exhortación que repitió hasta el cansancio frente a la indiferencia.
«Querido Papa Francisco, ahora te pedimos a ti que reces por nosotros», concluyó Battista Re, en un gesto que invirtió la fórmula tantas veces repetida por el propio pontífice: «No se olviden de rezar por mí». Esta mañana, Roma despide al hombre que soñó una Iglesia sencilla y misericordiosa.