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El cardenal Mauro GambettiCongreso Eucarístico Internacional

El cardenal Gambetti 'minimiza' las recientes profanaciones en San Pedro escudándose en la «fragilidad» de la sociedad

El arcipreste de la basílica más importante de la cristiandad pide la colaboración de la prensa para no dar alas a estos actos

Desde la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en la presentación de las iniciativas por el cuarto centenario de la dedicación de la Basílica de San Pedro (1626-2026), el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste del templo, fue cuestionado sobre las profanaciones cometidas recientemente y en el último año y las posibles medidas a tomar.

Gambetti comenzó restando peso estadístico a los incidentes, recordando que por las naves de Bernini han pasado más de 20 millones de personas en el último año. Para el purpurado, los ataques son incidentes aislados: «Lo que ha sucedido está circunscrito, muy circunscrito», subrayó, intentando diluir la gravedad de los hechos en la inmensidad de la cifra de peregrinos.

A pesar de que la basílica cuenta con un despliegue constante de entre 40 y 60 personas dedicadas a la custodia, el cardenal, quien es el más alto responsable de la administración y el funcionamiento del templo, reconoció que se están planteando medidas de protección adicional para ciertos espacios. Sin embargo, marcó un límite al preguntarse hasta dónde debe llegar el control en un lugar sagrado.

«Nos hemos preguntado sobre el límite entre moverse en la protección o en la 'militarización', porque pensamos que debe permanecer un lugar que deje el sabor de la libertad a las personas que entran en la basílica», afirmó Gambetti, una postura que deja en el aire cómo se evitarán futuras ofensas al altar.

Culpa de los tutoriales y una petición a los medios

El análisis más llamativo del cardenal llegó al intentar explicar el origen de estas conductas. En vez de señalar fallos en los protocolos o de seguridad, Gambetti apuntó a una crisis de valores y al impacto de las redes sociales. «Hay fragilidades que hoy están fuera de toda imaginación, incluso solo de 20 años atrás», afirmó, invitando a los presentes a «intentar comprender e integrar una debilidad que está dentro de nuestra sociedad».

Además, señaló a la tecnología y la comunicación como catalizadores del problema. Lamentó que la sociedad viva en una cultura de la emulación alimentada por la red: «Ahora hay todos estos tutoriales para aprender cualquier cosa, y se está entrando cada vez más en la mentalidad de que uno aprende mirando algo que se publica».

Es por ello que el cardenal lanzó el guante a los profesionales de la información, sugiriendo que la solución a las profanaciones no está solo en manos del Vaticano, sino en el colaboración de la prensa para no dar alas a estos actos. «Seguramente nos hace esperar que ustedes contribuyan un poco a extinguir estas cosas», pidió a los periodistas.

«Si ustedes, con su esfuerzo y responsabilidad, ayudan, no solo a nosotros, sino a las institución en general, a educar, creo que, colaborando todos juntos, quizás podremos realizar episodios increíbles como el de hoy», concluyó, en referencia a la presentación de las novedades del cuarto centenario y desplazando el foco hacia una responsabilidad compartida.