Un grupo de seminaristas españoles frente a la basílica de San Pedro, unos días antes de la audiencia con el Papa
De Cartagena y Cataluña hasta Toledo: León XIV recibe hoy a más de 120 jóvenes seminaristas españoles
«Para mí es un regalo de Dios el poder estar aquí [...]. Ilusionado de palpar que nuestra fe es historia», confiesa Marcos, uno de los muchos futuros sacerdotes que hoy llenan Roma con la ilusión de ser confirmados en su camino
Roma se levanta hoy con un acento marcadamente español. El Papa León XIV recibe en audiencia privada a una nutrida representación de las 'canteras' de la Iglesia en España: desde los más jóvenes del Seminario Menor de Toledo, que celebran su primer siglo de vida, hasta los futuros presbíteros del Seminario Diocesano y el Seminario Redemptoris Mater de Alcalá de Henares, pasando por las delegaciones de la Diócesis de Cartagena-Murcia y el Seminario Interdiocesano de Cataluña. «No se trata de un viaje, sino de una peregrinación, un camino interior a la luz del camino exterior», subraya el rector del Seminario Menor de Toledo, don Ignacio de la Cal.
La delegación toledana, compuesta por 206 personas entre 46 seminaristas –además de 11 chicos del año propedéutico– familias y formadores, celebra así el centenario de su institución bajo el lema de «cuidar las disposiciones del alma». Encabezados por el arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro Chaves, y el obispo auxiliar, monseñor Francisco César García Magán, los peregrinos entregan hoy al Pontífice un cuadro con la imagen de su patrón, santo Tomás de Villanueva, un gesto con el que la archidiócesis agradece la concesión del año jubilar por sus cien años de historia.
El impulso del Papa a la formación en los seminarios
Por su parte, para los 13 seminaristas de la delegación de Alcalá de Henares, este encuentro es el broche de oro a una larga espera. El rector del seminario diocesano, Luis Eduardo Morona, recuerda cómo esta audiencia se empezó a gestar hace más de un año con el Papa Francisco, cuyos problemas de salud y posterior fallecimiento impidieron el encuentro.
Hoy, acompañados por su obispo, don Antonio Prieto, siete seminaristas del diocesano—con la mirada puesta en las próximas ordenaciones de tres diáconos en abril— viven este momento como una vuelta a las raíces de la fe apostólica, buscando en las palabras del Pontífice ese aliento necesario para el camino sacerdotal.
«Siempre que uno acude a Roma, en el fondo está acudiendo a la raíz de la fe apostólica. Es un momento de unirnos íntimamente al sucesor de Pedro y a toda la Iglesia. Es la capital donde dieron su vida los apóstoles Pedro y Pablo [...]De la visita espero que el Papa nos diga unas palabras que nos alienten en este camino de formación sacerdotal, en este camino de lo que es la vida de un seminario», afirma Morona.
Una audiencia marcada por el anuncio del viaje papal
A la cita en el Vaticano se suma con fuerza la Diócesis de Cartagena-Murcia, representada por 48 seminaristas —29 del Seminario Conciliar San Fulgencio (que incluye seminaristas de la diócesis de Almería) y 19 del Redemptoris Mater— y sus respectivos formadores. Tras llegar a Roma este viernes, el grupo murciano afronta hoy un encuentro del que esperan que el Santo Padre «nos confirme en la fe y nos fortalezca en la llamada que han recibido de Dios para servir en el sacerdocio», explica a El Debate el rector de San Fulgencio, Don Jesús Sánchez.
Con una media de edad de 26 años, los jóvenes viven la jornada con gran expectación: «Solo escuchar su voz y que nos pueda orientar en nuestro itinerario formativo es muy emocionante». Además, coincidir con otros cientos de seminaristas españoles en la Ciudad Eterna les permite, afirma Sánchez, «darse cuenta de que es una vocación bella y que Dios la esta pidiendo a muchos jóvenes».
Esta audiencia privada de seminarios españoles coincide con un momento particularmente significativo para la Iglesia en España. Precisamente esta semana la Santa Sede ha hecho oficial el viaje del Papa a la península ibérica el próximo 6 de junio, un anuncio que ha sido recibido con especial ilusión en los seminarios. No en vano, León XIV está concediendo una notable importancia a la formación sacerdotal, un ámbito sobre el que está dejando «verdaderas joyas» de magisterio, según destacan los propios formadores.