León XIV saluda a la multitud desde el papamóvil a su llegada, ayer jueves, al estadio de Bata.
En su despedida de África, el Papa explica la razón por la que el hombre moderno vive sumido en la tristeza
El Pontífice clausura su viaje apostólico de diez días por el continente con una multitudinaria misa en el Estadio de Malabo, antes de emprender su regreso a Roma
Tras diez intensas jornadas de periplo apostólico por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, el Papa León XIV pone fin a su visita a África con un mensaje de esperanza y una llamada a la acción social desde la fe. Ante miles de fieles congregados en el Estadio de Malabo, el Santo Padre ha centrado su última homilía en la capacidad transformadora de la Palabra de Dios, que «libera de la esclavitud del mal» y de la «tristeza individualista».
La fe como respuesta a la opresión
Partiendo del relato bíblico del diácono Felipe y el eunuco etíope, el Papa ha reflexionado sobre la historia de África y de cada individuo. Ha recordado que, al igual que aquel alto funcionario que administraba riquezas ajenas sin ser plenamente libre, el hombre contemporáneo a menudo vive bajo «poderes que lo controlan y lo dominan».
Sin embargo, León XIV ha subrayado que el encuentro con Cristo cambia el papel del creyente: de ser un mero «espectador» de la religión a convertirse en «protagonista» de su propia historia de salvación. «Al recibir el Bautismo, ya no es un extraño, sino que se convierte en hijo de Dios», ha afirmado el Pontífice, destacando que la lectura de las Escrituras no es un «ejercicio solitario o meramente técnico», sino un acto eclesial y personal que da sentido a las fatigas de la vida.
A su vez ha presentado la Eucaristía como el verdadero alimento que sacia el «hambre de vida y de justicia». Haciendo un paralelismo con el maná del desierto, ha señalado que, frente a la tentación de añorar las antiguas esclavitudes por seguridad material, Cristo ofrece un «pan de vida eterna» que permite enfrentar los problemas con una luz nueva.
«Si estás oprimido por la injusticia, Él es la justicia; si tienes miedo de la muerte, Él es la vida», ha recordado citando a san Ambrosio, para enfatizar que la compañía del Señor no hace desaparecer los problemas, sino que los ilumina y les da sentido. Recogiendo el magisterio de su predecesor, el Papa Francisco, León XIV ha advertido contra el riesgo de una «tristeza individualista» nacida de un corazón «cómodo y avaro». Según el Pontífice, cuando la vida interior se cierra en los propios intereses, «ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios».
Como broche final a su viaje, ha alentado a la Iglesia en Guinea Ecuatorial a ser «anunciadores apasionados» y a dar testimonio a través del servicio y el perdón. Tras la ceremonia y los correspondientes ritos de despedida, está previsto que el Santo Padre parta desde el Aeropuerto Internacional de Malabo alrededor de las 13:00 horas con destino a Roma, concluyendo así una histórica gira por cuatro naciones africanas.