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León XIV saluda mientras asiste a su audiencia general semanalAFP

El Papa advierte a los sacerdotes contra las modificaciones de los ritos «por iniciativa propia»

Les ha exhortado a custodiar «ese respeto de los textos y de los ordenamientos de la liturgia que nace de la actitud interior de disponibilidad y de entrega a Dios»

Durante la Audiencia General celebrada este miércoles en la Plaza de San Pedro, el Papa ha profundizado en un asunto sensible en la Iglesia: la reforma litúrgica, subrayando que la oración oficial de la Iglesia no es un elemento estático, sino una realidad en constante crecimiento. Apoyándose en el magisterio de sus predecesores, el Pontífice ha insistido en que «la Iglesia, en realidad, es un organismo vivo» y que, por tanto, su liturgia debe adaptarse «a las circunstancias y a las exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo».

Lo que puede cambiar y lo que no

El Santo Padre ha querido zanjar la falsa dicotomía entre el respeto a lo antiguo y la necesidad de renovación. Citando la constitución Sacrosanctum Concilium del Vaticano II, León XIV ha señalado que la dirección correcta es siempre «conservar la tradición y apertura al legítimo progreso».

En este sentido, ha recordado unas palabras de Benedicto XVI para explicar que ambos conceptos no son opuestos, sino que se integran de forma natural: «La tradición es una realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura».

El Papa ha aclarado que, si bien existen partes de la liturgia que son «inmutables por ser de institución divina», hay otros elementos «sujetos a cambio» que deben variar si dejan de responder a la naturaleza íntima del rito. Sin embargo, ha sido claro al recordar que cualquier evolución debe ser orgánica: las nuevas formas deben nacer «a partir de las ya existentes» tras una «concienzuda investigación teológica, histórica y pastoral».

¿Aviso para navegantes?

En el tramo final de su catequesis, el Pontífice ha lanzado un mensaje a los sacerdotes, instándoles a evitar la creatividad arbitraria en el altar. El Magisterio, ha recordado, disuade a cualquiera de «añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por iniciativa propia».

El Santo Padre ha exhortado a los ministros a mantener un «respeto de los textos y de los ordenamientos» que nazca de la humildad y de una «fidelidad sincera a la comunión eclesial», evitando así desorientar a los fieles y garantizando que la liturgia siga siendo, como lo ha sido durante siglos, un verdadero «motor de evangelización».