Se encuentra abierta la causa de beatificación del médico y científico Jérôme Lejeune (en la foto, a la derecha)
«Nunca un médico debería permitirse decidir sobre la vida de un embrión o una persona mayor»: el Papa advierte contra el algoritmo en la medicina
El Pontífice recibe a la Fundación Jérôme Lejeune y recuerda que la medicina «nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada»
el Papa León XIV ha conmemorado el centenario del nacimiento del Venerable Profesor Jérôme Lejeune, pionero de la genética moderna y descubridor de la trisomía 21, la causa genética del síndrome de Down. Ante los miembros de la Fundación que lleva su nombre, el Santo Padre ha pronunciado un discurso en el que ha señalado los riesgos de una medicina que se guíe exclusivamente por criterios de eficiencia. «La técnica puede ser utilizada contra la medicina si escapa a todo control ético indispensable», advirtió el Papa, subrayando la defensa incondicional de la vida humana que no depende de lo que produce.
Por eso el punto más destacado de su intervención, León XIV ha recordado que el criterio médico debe prevalecer sobre el tecnológico: «¡Por eso, un médico nunca debería permitirse, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la vida de tal embrión o de tal persona mayor! ¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!».
Lejeune: el abogado de los «pobres entre los pobres»
Durante el acto, el Pontífice ha recordado la figura de Jérôme Lejeune no solo como un científico de excelencia académica, quien mantuvo una profunda amistad con San Juan Pablo II y fue impulsor de la Pontificia Academia para la Vida, sino como un hombre de fe que sufrió el ostracismo en ciertos sectores por su coherencia. El Papa destacó cómo Lejeune, tras descubrir la anomalía cromosómica de la trisomía 21, se convirtió en el principal defensor de estos niños para evitar que su hallazgo fuera usado para erradicarlos antes de nacer.
En este sentido, León XIV ensalzó su vocación médica inquebrantable, que le llevó a dedicarse por entero a buscar tratamientos para aliviar el sufrimiento de quienes consideraba «los pobres entre los pobres». Al actuar como su abogado, Lejeune no dudó en denunciar la transgresión del juramento hipocrático, alertando contra un «racismo cromosómico» que pretendía descartar vidas en función de su carga genética y defendiendo que la medicina debe ser, ante todo, «odio a la enfermedad y amor al enfermo».
Audiencia del Papa con miembros de la Fundación Jérôme Lejeune
Un compromiso global por la bioética
Por eso el Santo Padre ha expresado su aliento a la Fundación por su labor en tres dimensiones: investigación, cuidado y defensa de la dignidad humana. Especial mención ha recibido la Cátedra internacional de Bioética, que forma a profesionales de la salud, juristas y filósofos para garantizar que la ética del mañana esté siempre al servicio de la vida.
«El bien común no excluye a ninguno de los que han sido creados a imagen y semejanza de Dios», afirmó el Papa, dirigiéndose especialmente a las familias y personas con síndrome de Down presentes de países como España, Argentina y Estados Unidos. Al concluir, pidió que el legado de Lejeune inspire a los jóvenes profesionales a unir la razón y la fe sin rigidez, buscando siempre la verdad en el amor.