León XIV, junto a un grupo de cardenales (entre otros, el español Fernández Artime, a su lado) en la inauguración del consistorio de enero
Las cinco claves de lo que León XIV pide para el consistorio: un ruego a los cardenales por un apoyo «fuerte, explícito y público»
A través de cuatro sesiones de trabajo, se buscará profundizar en la evangelización en la sociedad contemporánea, el bien común o la paz en el mundo, utilizando como guía la encíclica Magnifica humanitas
«El ministerio que el Señor me ha confiado no puede ser vivido solo». Con esta confesión personal, León XIV ha inaugurado el Consistorio Extraordinario apelando a la corresponsabilidad del Colegio Cardenalicio. El Papa ha reclamado a los purpurados un consejo marcado por la «libertad, la franqueza y la lealtad», convencido de que una escucha sincera de las Iglesias locales permitirá discernir cómo anunciar hoy el Evangelio en un mundo atravesado por profundas heridas.
«Cuento con vosotros para que me ayudéis a discernir lo que el Espíritu dice hoy a la Iglesia. Necesito vuestro apoyo: firme, explícito y público. Necesito sentirme respaldado por vosotros como por hermanos. Os pido, pues, que me acompañéis no solo en estos días de trabajo, sino también en el servicio diario a la comunión de la Iglesia universal», ha afirmado el Sucesor de Pedro. A continuación, desgranamos las cinco claves de un primer discurso que ha enfatizado la autoridad y la misión del Colegio Cardenalicio.
1. La misión como criterio: «¿Cómo anunciar mejor el Evangelio?»
El Papa ha dejado claro que este encuentro no es una mirada introspectiva hacia los problemas internos de la Iglesia, sino un ejercicio de volcarse hacia fuera. La pregunta que debe guiar todas las sesiones es cómo ayudar a las iglesias locales a anunciar el Evangelio con mayor «fidelidad, libertad y credibilidad». León XIV subraya que la misión no es una tarea más, sino la «razón de existir» de la Iglesia y el criterio definitivo para cualquier discernimiento.
2. Magnifica humanitas: de la teoría a la encarnación local
El discurso sitúa su encíclica, Magnifica humanitas, en el centro del debate. El Pontífice no busca que los cardenales analicen el texto de forma académica, sino que desea escuchar cómo estas páginas «resuenan» en las diversas iglesias del mundo. El objetivo es que el documento sea «acogido, interpretado e encarnado» en la vida concreta, especialmente en lo que respecta a la construcción del bien común y la transparencia en la toma de decisiones.
3. Una autoridad que custodia, no que disminuye
Ante las posibles dudas sobre el camino sinodal, León XIV ha ofrecido una clarificación teológica importante: la sinodalidad no supone una «disminución de la autoridad». Al contrario, el Papa defiende que este estilo ayuda a comprender mejor el sentido profundo del mando, que no es otro que «custodiar la comunión, favorecer la participación y orientar el camino común». Define la sinodalidad no como un mero procedimiento, sino como una actitud de apertura y disponibilidad.
4. El Papa pide «libertad, franqueza y lealtad» a los cardenales
León XIV ha confesado que el ministerio petrino «no puede ser vivido en solitario». Por ello, ha hecho una petición explícita a los miembros del Colegio Cardenalicio: necesita su «apoyo fuerte, explícito y público». Ha solicitado a los purpurados que le hablen con «libertad, franqueza y lealtad», subrayando que un consejo sincero es en sí mismo un acto de comunión eclesial.
5. Frente a la «cultura de la potencia», la «civilización del amor»
El análisis de la realidad geopolítica también ha tenido espacio. El Papa ha invitado a los cardenales a reflexionar sobre la transición de una cultura basada en el poder y la fuerza hacia una «civilización del amor». Reconociendo que muchos de los presentes provienen de tierras marcadas por la guerra, la violencia y la polarización, el Pontífice propone el discernimiento social como una herramienta para que la Iglesia sea «levadura de fraternidad universal» en un mundo fragmentado.